Capítulo Tres
Mi verdadera Identidad
¿Qué fue eso?
¿Cómo se atreve…?
Fueron las preguntas que se formaron al instante en mi mente mientras una de mis manos se dirigía a la zona donde poco antes Jean me había besado.
Pensamientos un poco estúpidos comenzaron a rondar mi mente mientras que mi cuerpo se petrificaba en aquel lugar y mis ojos miraban en la dirección por donde él se había ido.
Me habría quedado como estatua ahí, en el pasillo, si una voz no me llama desde el salón.
-“Krishna entra ya” me dice Di. Algo en su voz me dice que debo obedecerla. Camino como ida hasta mi asiento, al lado de ella y siento como me abraza.-“no te preocupes…Todo estará bien” Me dice en un tono tranquilizante.
Estas tienen su efecto. Mi cuerpo se relajó visiblemente y yo la miré como pidiendo una explicación
-“¿Por qué lo hizo?” Le pregunté yo en voz baja. Aún me encontraba en shock.
-“¿Recuerdas…Cuando te vimos en el aeropuerto?” me preguntó.
Yo solo asentí.
-”El sintió que eras la persona que buscaba. Lo que le hacia falta. Cuando John dijo que era el único autista en la familia se refería a que era el único que no tenía a su par. Cuando Philippe y Marie nos conocieron, supieron enseguida que nosotros estábamos destinados entre si: John con Eimy Anne, Louis con Marie Anne y Marius conmigo. Sin embargo, su único hijo era el que no tenía a nadie. Por eso, cuando te vieron en el aeropuerto supieron que tú eras la indicada. Solo que ahora, al estar al corriente, Jean se ha vuelto muy posesivo por las ojeadas que te dirigen los demás. Solo te desea para el y no parará hasta saber que tu solo lo quieres a él”.
-“¿Y por que no me lo explicó?” Dije yo enfadada. Quizás si me lo hubiera dicho…
-“Dime… ¿Qué hubieras hecho?” Indicó ella como si me hubiera leído la mente.
-“Yo…” No sabia que decir. Probablemente saldría corriendo maleta en mano hacia Italia para olvidar todo.
Diane debió saberlo por que me dijo:
-“¿Entiendes? Jean nunca ha conocido a alguien como tú. Por eso no sabe como reaccionar. Cuando termine la clase, sal y compórtate como si nada pasara. Hoy en la noche Eimy y yo hablaremos con el. No te preocupes” me dijo. Sentí que me comprendía.”Sin embargo, te voy a decir algo: No podrás huir de su conquista. Ambos se verán envueltos en una serie de hechos que ya estaban listos. Esto hubiera ocurrido igual en un par de años: ambos son el uno para el otro.”
Yo le iba a responder pero no pude. La profesora de lengua había llegado y había hecho silenciar a toda la clase.
Como la materia me era familiar, me permití divagar un poco.
Jean Philippe Fallen. Un completo desconocido hasta hace poco menos de un mes. El que me había dado mi primer “casi” beso.
El primero por el que mi mente y corazón pedían estar. Cuando sentí sus fríos labios en mi piel, fue como si millones de descargas eléctricas invadieran mi piel.
A la vista de los demás, Jean era atractivo. A mí vista también. Su cabello color oro y sus ojos café claro eran lo que mas atraía a las chicas por lo que pude ver, además de su físico.
Pero el solo hecho de saber que él era mío era simplemente extraño. Y recordé a Patrick.
El había hecho lo imposible por hacer que lo quisiera como el me quería a mi pero no lo consiguió. Algo dentro de mí decía que no era el correcto. Y ahora, con Jean, este ser oculto me decía que él si lo era. Recordando sus palabras como si me las estuviera diciendo ahora mismo, un escalofrío recorrió toda la extensión de mi espalda.
Si solo dos palabras me habían hecho sentir así, indefensa… ¿Qué haría con sus “métodos de conquista?”.
No sabía como reaccionar ante ello. Esta bien, me sentía extraña ante todo pero sabía que esto era por mi bien. ¿O no? ¿Seria él la persona por la cual mi corazón pedía?
Dejé mis pensamientos a un lado mientras trataba de prestar atención a la profesora.
Tomé algunos apuntes de lo que alcancé a escuchar. Por suerte, tenía a Diane y a Marius para preguntarles si algo se me olvidaba.
Pese a que intenté prestarle mas atención a la profesora, supe que por lo menos por ese día, no podría estar tranquila hasta que Diane y Eimy hablaran con el. Sabía que quizás se pondría peor, pero había que intentarlo.
Cuando faltaban 5 minutos para terminar la clase, noté como Lisnah se tensaba a mi lado. La miré en son de preguntarle que pasaba cuando noté que miraba hacia la puerta.
Con temor, dirigí mi mirada hacia la puerta. Ahí, pude distinguir 4 personas.
Una de ellas era Jean, junto al hombre y la mujer que vi en el aeropuerto: Debían ser Marie y Philippe.
Pero la ultima persona nunca creí verla en mi vida…excepto en mis sueños. Su cabello color bronce y sus ojos grises.
Era ella. La mujer que Liz Lae me contó.
Mi madrina.
Herah.
Miré a Diane en busca de respuestas pero ella parecía haberse quedado tan atónita como yo. Guardé las cosas con lentitud mientras mi mente afrontaba los hechos.
Herah, según Liz Lae, era hermana de mi padre. Cuando ellos murieron ella había desaparecido, por eso tuve que vivir con Liz. Siempre me pareció que algo oculto en cuanto a ella y a mi debía haber, por que cada vez que la mencionaba, una mirada de profundo desprecio se apoderaba de su rostro. Justo en ese instante, la campana de salida sonó. Mire a la puerta con profundo terror mientras veía que todos los estudiantes se levantaban, menos Diane, Marius y yo.
Cuando el salón se vació pude ver como los 4 entraban al salón, cerrando la puerta con seguro. Jean se acercó a mí como si quisiera protegerme pero yo estaba tan alterada que mi cuerpo lo rechazó inmediatamente. Pude ver como su cuerpo se congeló en el asiento contiguo al banco de Diane y mío.
-“mmm...…hola” dijo Herah. Algo en su voz me dijo que lo que iba a escuchar cambiaría mi vida. “yo… ¿me recuerdas? ¿Sabes quien soy?”
-“Eres Herah…La hermana de mi padre… ¿Cómo…?” Las palabras salieron solas de mi boca.
-“Si soy Herah. Debo suponer que te criaste con Liz, ¿no?”
- “Si…ella…me contó sobre ti. ¿Cómo me encontraste?”
- “Yo soy la madrina de Philippe…Cuando me enteré por parte de Jean de que estabas aquí vine a verte. Antes no se me permitía acercarme.”
-“Espera… ¿dijiste la “madrina de Philippe”? ¿Cómo es eso cierto?” Dije yo totalmente confundida.
-“creo que Liz Lae Firsey te ocultó toda la historia de nuestra familia… Yo, Herah, soy la penúltima sangre pura de nuestra familia. Somos vampiros” me soltó como si nada. Ante tal revelación, abrí los ojos desmesuradamente. Sentí como si el corazón me fuera a estallar pero no lo hizo.
La seguí mirando como pidiéndole otra explicación mas lógica pero pude ver en sus ojos que decía la verdad.
Esto me asustó.
Más que nada. Pero las revelaciones aun continuaban.
-“La madre de Philippe era Aretha, una amiga vampira. Sin embargo, Philippe se enamoró de Marie quien en ese entonces era una simple humana. Se casaron como mortales y tuvieron a Jean. Cuando este nació, Marie quedó tan dañada que tuvo que ser convertida por Philippe cuando se encontraba al borde de la muerte. Jean creció como un niño corriente, pero no lo era. El era un niño vampiro. Crecería hasta que tuviera 18 años y luego se detendría, para ser un vampiro total”.Dijo ella.
Me miró unos segundos antes de continuar.
>>“Mi hermano mayor, Alexandre, hizo lo mismo. Se enamoró de tu madre, Kishnah Firsey. Tu madre fue convertida y se casó con tu padre. Te tuvieron un 31 de octubre de 1985, y tus padres estaban felices. Sin embargo, una horda de vampiros descontentos atacó el carro en el que viajaban. Tú estabas con Liz Lae en ese instante, así que te salvaste. Pero cuando reclamé mi derecho sobre ti, como tu tía, ella me lo negó.
>>Me dijo que haría lo que sea para evitar que te juntaras con los que mataron a su hermana. Te mentiría si fuera posible, para que evitaras pensar mal en tu sed por la sangre. Pero ahora que no estas bajo su control, he venido a devolverte lo que siempre fue tuyo” Dijo ella mientras se acercaba a mi.
Instintivamente, me aferré al asiento mientras ella cada vez estaba mas cerca. Sin embargo ella supo mantener las distancias y dejó encima de la mesa una caja.
-“Ábrela” me dijo. “Era de mi hermano y de tu madre. Es tu herencia como la ultima vampira Valency de la faz de la tierra”
-“Usted esta loca.”Dije yo. “¿Cómo…Como voy a ser yo una vampira?… ¡No tengo colmillos!” Grité como si estuviera sola con ella.
-“Ningún vampiro sangre pura los tuvo al nacer pero si al ser mayores de edad. Solo necesitarás alimentarte de sangre humana o animal una vez cada dos días. Antes de Cumplir los dieciocho, solo transfusiones cada dos semanas”
Le creí. Todo alrededor de mi vida encajaba. Miré la caja como si hubiera un secreto muy escondido dentro.
La abrí. En ella, un collar diamantes y un anillo labrado en oro y diamantes relucían a la vista. Pero lo que mas me llamó la atención fue una nota.
Ella debió percatarse de que la había visto por que me dijo:
-“Tus padres la escribieron en caso de que les pasara algo.” Mientras tomaba la carta pude notar como Diane se levantaba. Quería darme un poco de privacidad y lo acepté.
Abrí el sobre con miedo, pero sentí en mis manos una calidez que antes no había sentido.
Saqué el pequeño pergamino y me dispuse a leer.
“Mi pequeña Krishna.
Si lees esto es por que ambos hemos fallecido. Se la entregamos a Herah por que creo que si se la paso a tu tía Liz ella nunca te la entregue.
Tu padre esta al lado mío y ahora quiere escribirte unas palabras…
Mia bella Kris. Soy yo, tu papá. Como tu mamá te explicó, si observas esto es por que ninguno de los dos está contigo.
Si fallecimos antes de explicártelo, te lo diré ahora: Yo me enamoré de tu madre como un loco…Como un ser que por fin ve la luz, la esperanza. Deserté todo por ella… Y nuestro amor te creó a ti, la última vampira de toda la vida.
Nos referimos con última ya que solo los Puros podemos crear hijos biológicos con humanos recién convertidos. Se que esto te aterroriza y no quieres leer mas, pero debías estar al corriente.
Te quiero mia bella hija. Nunca lo olvides. Y sé que algún día tú encontrarás aquel que te haga feliz.
Tus padres... Kishnah y Alexandre Valency.”
Las lágrimas comenzaron a correr por mis ojos sin que las pudiera detener, empañando mi visión y dejándome al borde de la depresión. No se como pero deje la carta en el mismo sobre y caja donde venia. Luego no se nada por que mi cuerpo no resistió más la presión y se rindió a las sombras.
Cuando desperté me di cuenta de que estaba en mi cuarto. La luz se filtraba por un resquicio de la ventana dándome a entender que estábamos de día. Creo.
Sentí un pequeño movimiento a los pies de mi cama y me alteré. Cuando miré, me di cuenta que era Jean.
Quizás todo eso había sido un sueño…Pero no.
En la mesita de noche estaba la caja con la carta de mis padres. Comencé a llorar desconsoladamente.
¿Por qué a mí?
¿Qué hice yo para que se me ocultara todo esto?
Jean debió haberme escuchado por que al instante se levantó y se puso de rodillas frente a mi, como pidiendo permiso para consolarme. Y yo lo único que quería era que me abrazara.
Me lancé a sus brazos y ambos caímos al suelo. No me importó. Seguí llorando en sus brazos y el me abrazó. Sentí la calidez y la ternura en su abrazo, la necesidad de protegerme en él y no hacer nada más.
Debí haberme quedado dormida por que cuando abrí los ojos, me vi otra vez en la cama. Pero no estaba sola. Mi “almohada” por decirlo así era el pecho de Jean. Me petrifiqué. Sin embargo, me di cuenta que el estaba durmiendo pacíficamente.
No lo quise molestar.
Me rendí en su abrazo y observé el subir y bajar de su pecho. Jean era como yo. Un vampiro. Observé su dentadura. Perfecta. Sin colmillos.
Ni nada que diga que sea un vampiro…
O bueno si lo había.
La piel pálida. Esa historia que me inventó Liz para no decirme que era mi padre. La sangre albina.
Tendría que ajustar cuentas con ella… Hubiera sido un problema en la escuela el haber tenido piel pálida y colmillos…Pese a que intenté no reírme, él igual despertó.
Me miró con dudas, como si deseara quedarse ahí, teniéndome así, o esperando que yo le gritara que se alejara. Como respuesta, lo abracé. El comprendió que no quería que se fuera y se quedó ahí, conmigo, esperando que dijera alguna palabra.
-“yo…Lo siento” fue lo primero que recuerdo haber dicho. “se que esto fue malo…”
-“tranquila. Verte dormir tranquila es lo único que quería”
-“gracias por estar aquí conmigo…” le dije. “¿Cómo fue la vez que te enteraste que eras…un vampiro?”
-“Recuerdo que mamá nunca envejecía. Ni que yo comía lo mismo que los demás. Cuando le pregunté tenía 10 años.”
-“Desde… ¿Desde cuando que tienes 18?” le pregunté.
Esa pregunta me carcomía.
-“no creas que tanto tiempo. Nací en 1980, así que solo te llevo 5 años de diferencia” rió. Su risa sonó tan clara, tan pacifica que me calmó. “Solo quiero que sepas que esperaré toda una vida si es necesario para lograr que me quieras” Dijo, pero sentí que estaba ansioso por que ese momento llegara.
- “no creo que sea tanto” le dije yo sin pensarlo. En ese instante me di cuenta de que lo quería. Algo dentro de mí lo decía y solo tenía que expresárselo. Pocas veces en la vida tenemos a alguien a quien decirle •te quiero• y yo quería decírselo a él. El me miró de hito en hito, pidiendo una explicación, y yo se la brindé. “Algo dentro de mi dice que tu eres lo que yo quiero para mi vida, lo que lo complementa, lo que deseo” le dije, mientras mi cara se movía inconscientemente hacia su rostro, cuya distancia del mío disminuía cada vez más al acercarme.
Posé mis labios sobre los suyos, esperando que me correspondiera.
Y lo hizo.
La sensación del primer beso. Algo nunca antes descubierto. Y desee volver a repetirla una y otra vez. Amé la forma en que me abrazó, la que me hizo sentir amada, la que me hizo sentir correspondida.
Nunca antes me sentí más feliz, por que él era el que me haría feliz por el resto de mi larga vida.
Mis labios se amoldaron automáticamente a los suyos, como si supieran el uno del otro. Como si ya se conocieran. Cuando recordé que teníamos que respirar separé mi rostro del suyo. Estaba tan absorta en su mirada que creo que podría venir un tren a 5 mts y no sentirlo.
Su mirada reflejaba alegría, pasión y deseo.
Y entonces me dijo esas palabras:
-“¿Quieres…? ¿Quieres ser mi novia?” me preguntó.
Y yo volví a besarlo como si se me fuera la vida en ello y dándole mi respuesta al mismo tiempo. Lo abracé buscando consuelo en su abrazo. Y el me lo brindó.
No se cuanto tiempo estuve solamente abrazada a el, solo se que me sentía protegida y el lo sabia.
Lloré internamente al mismo tiempo que pensaba en Elissa y Patrick.
Ellos probablemente se sentirían traicionados al saber que soy una vampira.
Pero sobretodo estarán con terror y me abandonarán. Pero yo no lo sabía. Por eso evitaba comer en el colegio. Evitaba todo contacto con lo que no era sangre.
Si se enteraban, quizás me hubieran echado y ahora mismo no estaría aquí, sino en un manicomio.
Recordé también cuando andaba una vez con Elissa en Roma y que me pareció sentir que estaba lejos de donde quería.
Yo quería estar aquí, en Rusia, con Jean. No en Italia, no en Asia, ni en ninguna otra parte. Por que mi alma y corazón eran de el. Y entonces comprendí lo que siempre busque.
Al que siempre anduve buscando en cada esquina, en cada restaurante, en cada escuela, en cada mercado. En toda mi vida.
Estaba buscando a Jean Philippe Fallen.
sábado, 18 de abril de 2009
domingo, 12 de abril de 2009
Krishna Valency: Chronicles of a New Vampire
By Niamey Isabella Cullen
Cynthia Hernández
Novela 2009
¨Por que los vampiros existen mientras los pensemos...¡SIGAMOS ASI! XD"¨
Capitulo Dos
Recuerdos y Sueños
- Es hora de dormir, jóvenes.- dijo una voz detrás de Louis. Era la mujer que fue mi guía.
- Si, maestra.- dijo Eimy mientras se tomaba del brazo de John. Lo mismo hizo Louis con Marie Anne y Marius con Diane. Yo me hubiera quedado sentada si no hubiera sentido la mano de Jean rodear mi cintura. Mientras Eimy y John iban adelante para detener el ascensor, pude notar como ellos me dirigían una mirada bastante extraña, como si fuera un objeto de investigación.
En el ascensor, el silencio se hizo insoportable. Sin embargo, no abrí la boca.
Cuando llegamos, todos se fueron por el pasillo del medio. Yo me quede ahí, con la mano de Jean en mi cintura mientras recordaba como había pasado todo.
Estaba saliendo tarde del instituto, que solo quedaba a 12 cuadras de mi casa. Los faroles ya estaban encendidos y tenía todo guardado en el bolso. De repente, cuando faltaban unas 9 cuadras, todos los faroles de la calle se apagaron. Quedé a oscuras. Comencé a caminar más rápido de lo normal, aunque siendo atleta no me sorprendió que llegara la 6ª cuadra mas rápido de lo normal.
De pronto, lo vi.
Un hombre de unos 40 años se acercaba rápidamente hacia mi, demasiado rápido para un humano normal. Su tez era pálida, tanto como la mía pero lo que me llamó la atención fueron sus ojos.
Ojos rojos, como si fueran lentes especiales, pero sabía que no lo eran, por que no los fabricaban así. Sus dientes, eran como los del libro que me había empeñado en leer antes de las vacaciones.
Intenté correr cuando se acercó más a mí, pero no pude. Me había congelado en aquel lugar. No podía moverme.
Estaba ya a solo 50 cm de mí cuando se detuvo. Sus ojos se volvieron color azul y su mirada se detuvo en mis ojos. Pude ver como el terror invadía su ser y salió corriendo. Tarde unos 5 minutos para comprender lo que había pasado. No se lo dije a nadie, solo le dije a mi tía que me retrasé leyendo. Eso solo quedaría como algo pasado.
-“Krishna…Krishna…”- dijo una voz sacándome de ese letargo en el que me había sumido. Era Jean. Cuando dirigí mi mirada hacia él, noté que no estaba de pie. Miré hacia todos lados y comprendí que estaba en mi cuarto.
- “¿Jean?”
-“Shh…tranquila.”- me dijo el, pasando una de sus manos por mi cabello.
Cuando tocó mi frente sus ojos se abrieron asustados, como si hubiera cometido un delito capital. Y yo comprendí que algo andaba mal. Generalmente, cuando tocaba a alguien se sentía como agua hirviendo. Pero no con Jean. Su mano se sentía cálida, como si fuera de mi misma temperatura corporal
- “¿Qué…Pasó?”.- le pregunté
- “Te quedaste como ida en el pasillo”.- me dijo. El tono preocupado de su voz delataba la inquietud que sentía.-“Tu cuerpo se puso pesado y no tuve otra solución que traerte a tu cuarto…”
-“Gracias”, le dije para hacerlo sentir mejor
- “estabas como hablando en sueños…Llamabas a alguien llamado Herah…”- me dijo el. Su mano no se apartó de mi frente.
- “¿Herah?”.-dije yo confundida.
- “¿No la conoces…?”- me preguntó el.
¿Herah? Me pregunté yo. Fue entonces cuando recordé que Liz Lae, mi tía, me contaba sobre mis padrinos.
-“Es mi madrina.”- le dije a Jean. Su mirada se congeló.-“nunca la he visto. Solo se que se llama así por que Liz Lae me contó sobre mi padre. Ella era su hermana…”
- “Ya veo…”-dijo el. Parecía preocupado por algo.-“Debo irme. Te veo mañana”. Me dijo. Me miró un segundo y luego me dio un beso en la frente.
- “Adiós”, Le dije yo mientras él abandonaba el cuarto.
Cuando me levanté, vi que tenía unas 15 llamadas perdidas de parte de Elissa. Le marqué para saber como iba todo.
- “Aló: ¡Kas!…”- dijo ella y pude escuchar un ruido de sillas muy familiar.-“Hola Kas”- me dijo Patrick. Pude escuchar como Elissa gritaba por el teléfono “te quiero”
- “Hola chicos”.-les dije yo.-“¿Cómo va todo?”
-“Ya sabes. Desde que te fuiste nada es igual”.-dijo Patrick. El era una de las razones por las que me alejé de Italia: El me amaba, pero yo a el como una amiga. Y Elissa lo amaba con todo su corazón.
- “Déjate de hablar porquerías. Debes ser feliz y trata de no hacer enojar a Elissa.” Mas callada le dije “ella te quiere Patrick. Ella corresponde tu amor por mí. Dale una oportunidad…”
- “Lo pensaré.” Me dijo el sin mucho entusiasmo.
-“Dame con Elissa, Patrick”.-dije yo y sentí como ella tomaba en teléfono.- “Eli, cariño.”-le dije yo.-“ya le tiré el anzuelo, es tu oportunidad. No la desaproveches”.- le dije.
-“Te quiero mucho, Kas”- me dijo ella y comprendí que estaba llorando.
- “No llores Eli. Que pasaría si te dijera que conozco a unos chicos…” le dije yo para que olvidara el llanto.
- “¿Qué?” dijo ella. Como creí, lo había olvidado.
- “Son hermanos. Me caen bien.”-le dije yo haciéndome la tonta.
-“Alguno guapo debe haber para que me lo digas…” dijo ella y soltó una risita que significaba o hablaba por mi cuenta o me enviaba una bomba por correo.
-“pues…si. Se llama Jean. Es bastante agradable, pese a conocerlos una hora” dije yo y me reí. Elissa rió junto conmigo.
Era tan sencillo hablar con ella. La extrañaría.
-“me debo ir, Kas” dijo ella con la voz apagada “van a ser las 8 de la mañana y no quiero llegar tarde” dijo seria y luego rió.
- “Siempre vas a llegar tarde, Eli, es tu naturaleza…” Reí yo también. No pude evitar emitir un bostezo.
- “Tu duerme Kas. El viaje fue largo” Me dijo al escuchar mi bostezo.
- “Te quiero Eli.” Le dije yo despidiéndome.
-“Y yo a ti Kas. Adiós”. Y colgó. Dejé el teléfono en la mesita de noche y busqué en la maleta mi pijama. Tomé mi favorito y me lo puse. Era revelador pero cómodo. Tomé el cepillo para el pelo y me lo peiné.
Mientras me acostaba, no pude evitar en como seria Herah. Me la imaginaba de cabello color bronce, ojos grises, dentadura perfecta y cuerpo perfecto.
La viva imagen de la perfección. No se como, pero creo estar en lo correcto. Como si la hubiera visto antes.
Los 20 días siguientes fueron normales. Mis clases se compartían con Diane y Marius, pero ninguna hasta el momento con Jean. Esa noche de agosto me dormí con temor.
Poco después sabría por que.
Un paraje oscuro. Una sombra extenderse por toda la zona. Corrí lo máximo que me dieron las piernas, como si la sombra me quisiera a mí.
Cuando llegué al final me di cuenta que no tenia salida. Y empecé a sudar y tiritar.
Y fue cuando los vi. Dos hombres y dos mujeres, saliendo de las sombras. Los hombres se parecían mucho el uno al otro. Mientras que las mujeres eran distintas. Pero reconocí primero a una. Era la que según Liz Lae era mi madrina. Pero sus ojos, grises, estaban inyectados en sangre, al igual que los de los otros dos.
Pero fue cuando miré a la otra mujer que cuando empecé quedar en shock. Era mi madre. Pero no la que conocía por la foto. Esta era más alta, con una figura escultural, pero sus ojos eran como los que yo conocía.
Una lágrima escapó de mis ojos y mis pies se movieron hacia ella. Sus brazos abiertos, como si me estuviera recibiendo, se abrían hacia mí.
Pero luego todo se volvió confuso. Un ruido a lo lejos hizo que abriera los ojos.
Estaba en mi cuarto, era hora de despertar. Cuando vi la hora, me di cuenta que eran las 5 de la mañana. Me levanté y tomé una ducha fría para despertarme. El sueño todavía estaba en mi mente, como si quisiera seguir. Salí de la ducha y me fui al escritorio, tomando la carpeta con el horario de clases.
A las 6 era el desayuno y como habían cambiado el horario, mi primera clase de hoy seria Lengua.
Abrí el closet y tomé una falda con zapatos de tacón junto con una blusa de escote.
Lista para ir a desayunar, mandé ese sueño a la caja del olvido momentáneo, por que sabía que cuando llegara la noche y me durmiera, este volvería a mí como siempre lo hacia cuando un sueño quedaba inconcluso hasta que estuviera completo.
Tomé el pequeño bolso donde guardaba el cuaderno de notas, la carpeta con el mapa de la academia y salí rumbo al comedor.
Mientras salía de mi cuarto, no pude evitar pensar en Jean. Pese a que lo conocía de hace poco menos de un mes, se preocupaba por mi como si lleváramos años haciéndolo.
Sacando esos pensamientos de mi mente llegué al ascensor. En el, Jean y sus hermanos me esperaban.
-“Buenas, Krishna.”- me dijo John.
- “Buenas a todos.” Respondí yo.
- “¿No tienes frío?”- me preguntó Jean. El llevaba una camisa blanca con un pantalón color negro.
- “No.” Respondí yo. Y me di cuenta que no era la única con falda y blusa. Diane llevaba una mini falda con un abrigo en sus brazos, junto con una blusa de seda roja -“Siempre he tenido problemas de temperatura. Puedo estar en la Antártida misma y andar en ropa interior y no tener frío.”
-“ah.” Fue todo lo que me dijo Diane.
-“eh… ¿Cuál es tu clase de hoy? Se que cambiaron los horarios…”Me preguntó Jean mandando la otra conversación al diablo.
- “Lengua” respondí yo. Y entonces comprendí que tenía la esperanza de compartiéramos mas.
-“Te toca conmigo y Diane” dijo Marius riendo feliz. “Yo te cuidare” me dijo y reí con el.
-“Gracias. Siempre tengo accidentes” reí yo para que olvidaran lo que había pasado.
-“¿Y después?” Me preguntó Marie Anne.
-“Umm… creo que decía Historia” dije yo titubeando un poco. No estaba segura. En eso el ascensor se detuvo. Al abrir las puertas, Jean me tomó de la cintura y me guió hacia la mesa de ellos. Pude notar las miradas de celos y envidia dirigidas hacia mí.
-“Te toca conmigo” Dijo Jean feliz. Pude sentir el agarre de su mano en mi cintura más fuerte. “Te paso a buscar a Lengua”
-“Dile que si, Krishna. Sino, se pondrá gruñón…” alcanzó a decir John cuando un golpe de la mano de Jean se estrelló contra su hombro.”Auch”
-“supongo” dije yo. No estaba acostumbrada a esa clase de afecto.
-“Excelente. ¿Que queréis para desayunar?” preguntó Jean a todos los de la mesa.
-“Lo mismo de siempre, J.” respondió Marius
-“¿Y tu?” dijo John preguntándome
-“eh…yo tengo una dieta especial. Ya desayuné en mi cuarto” Si se enteraran que tomo…
-“mmm...…creo que tienes lo mismo que yo” dijo Jean. Yo lo miré. “¿te inyectas sangre cada dos semanas?” dijo despacio en mi oído.
-“Como… ¿Cómo lo sabes?” dije yo sorprendida. Siempre que se enteraban salían corriendo.
-“Tenemos la misma temperatura corporal.” dijo el como si nada. “Aquel día me di cuenta.” Se refería a cuando recordé el incidente con el vampiro…
-“Si…” dije yo. Estaba totalmente sorprendida.
-“No solo yo” dijo Jean “mis hermanos también”
-“Yo iré a buscar los vasos” dijo Marius.
Mientras Marius iba por los vasos, James me mantenía abrazada a el. Era un poco extraño. Era como si yo fuera de él.
Cuando volvió con los 7 vasos, me di cuenta de que quizás aquí si encajaría.
-“¿Qué piensas?”Me preguntó James poniendo su mano en mi rostro, girándolo hacia el.
-“Es solo que hace años que no me sentía así…como si estuviera en casa” dije yo tratando de no preocuparlo más y desviando la mirada.
-“Te comprendo” dijo el volviendo a mirarme a la cara. “Pero aquí todos somos diferentes. No te preocupes”
-“Gracias” dije yo y en un impulso le di un beso en la mejilla.
Sonrojada ante lo que había hecho, me separe de su agarre y tomé mi vaso. El se había congelado en el lugar con una mano en la mejilla donde lo había besado.
-“Vaya Krishna.”Dijo John riendo “lo has dejado atontado” y rió juguetón con Marius y Louis. Su risa hizo que me sonrojara cada vez más.
-“ya paren los tres” dijo Di, como gustaba que la llamaran. Según ella, Diane sonaba demasiado formal. Sin embargo, pude notar un poco de risa contenida en su voz.
-“Es hora de que vayamos a clase” Dijo Marie Anne. Parecía que ella impondría orden.
Y así fue.
En unos segundos, todos habíamos tomado el vaso y John los iba a dejar. Jean, mientras tanto, seguía como ido. Marius tuvo que darle un buen golpe en el hombro para que despertara.
-“Ya despierta, tonto. Es hora de ir a clases” le dijo. Automáticamente, se levantó y me tomó de la cintura. Los demás tenían una sonrisa en la cara y yo solo quería que me tragara la tierra.
Mientras avanzábamos por los pasillos hasta las salas de clase, noté que el agarre de Jean se volvía cada vez más fuerte. No me molestaba, pero era un agarre posesivo, como si yo fuera solo suya.
- “Ya suéltala Jean” Dijo Marius riendo “te la devolvemos al final de la hora” le dijo en tono gracioso y yo solo pude sonrojarme.
- “Yo la cuidaré” Dijo Di. Parecía decirlo en serio.
-“Ya paren” dije yo realmente molesta. Que me estuvieran cuidando me parecía de tontos. Tenía 17 no 4. Ni siquiera Elissa y Patrick se preocupaban tanto por mí.
Al instante Di y Marius ingresaron al salón como si un imán los estuviera atrayendo desde adentro.
Yo los iba a seguir cuando sentí una mano agarrar la mía. Cuando me di vuelta quedé frente a frente con Jean, haciendo que nuestras miradas se cruzaran.
-“Eres hermosa” me dijo sin pudor y yo no pude evitar sonrojarme y desviar la mirada. “es por eso que me comporto así. He visto como te miran los otros estudiantes.”
-“Pero yo no soy de nadie…” alcancé a decir enojada cuando de pronto me veo arrinconada en la pared.
-“Eres mía” me dice, diciéndolas en un suspiro. “Mía” me vuelve a repetir mientras siento sus fríos labios detrás de mi oreja.
Un escalofrío me recorre la espalda y no puedo evitar temblar.
-“yo…” no sabia que decir.
-“Te conquistare” me dijo mirándome a los ojos. “Haré que me quieras solo a mi y a nadie mas”
-“Inténtalo” dije yo, como si fuera un reto. Lo que no esperé fue su respuesta: un beso en la comisura de los labios. Se alejó, mirándome a los ojos y pude notar que lo decía en serio.
Mirándome por última vez, vi como Jean se fue caminando hacia el final del corredor.
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Fin Capítulo Dos
Proxima Actualización...Lunes 13 y Martes 14 (Capitulos tres y cuatro: Mi verdadera Identidad y Revelaciones Imprevistas)
Cynthia Nicolle Hernández Vergara
By Niamey Isabella Cullen
Cynthia Hernández
Novela 2009
¨Por que los vampiros existen mientras los pensemos...¡SIGAMOS ASI! XD"¨
Capitulo Dos
Recuerdos y Sueños
- Es hora de dormir, jóvenes.- dijo una voz detrás de Louis. Era la mujer que fue mi guía.
- Si, maestra.- dijo Eimy mientras se tomaba del brazo de John. Lo mismo hizo Louis con Marie Anne y Marius con Diane. Yo me hubiera quedado sentada si no hubiera sentido la mano de Jean rodear mi cintura. Mientras Eimy y John iban adelante para detener el ascensor, pude notar como ellos me dirigían una mirada bastante extraña, como si fuera un objeto de investigación.
En el ascensor, el silencio se hizo insoportable. Sin embargo, no abrí la boca.
Cuando llegamos, todos se fueron por el pasillo del medio. Yo me quede ahí, con la mano de Jean en mi cintura mientras recordaba como había pasado todo.
Estaba saliendo tarde del instituto, que solo quedaba a 12 cuadras de mi casa. Los faroles ya estaban encendidos y tenía todo guardado en el bolso. De repente, cuando faltaban unas 9 cuadras, todos los faroles de la calle se apagaron. Quedé a oscuras. Comencé a caminar más rápido de lo normal, aunque siendo atleta no me sorprendió que llegara la 6ª cuadra mas rápido de lo normal.
De pronto, lo vi.
Un hombre de unos 40 años se acercaba rápidamente hacia mi, demasiado rápido para un humano normal. Su tez era pálida, tanto como la mía pero lo que me llamó la atención fueron sus ojos.
Ojos rojos, como si fueran lentes especiales, pero sabía que no lo eran, por que no los fabricaban así. Sus dientes, eran como los del libro que me había empeñado en leer antes de las vacaciones.
Intenté correr cuando se acercó más a mí, pero no pude. Me había congelado en aquel lugar. No podía moverme.
Estaba ya a solo 50 cm de mí cuando se detuvo. Sus ojos se volvieron color azul y su mirada se detuvo en mis ojos. Pude ver como el terror invadía su ser y salió corriendo. Tarde unos 5 minutos para comprender lo que había pasado. No se lo dije a nadie, solo le dije a mi tía que me retrasé leyendo. Eso solo quedaría como algo pasado.
-“Krishna…Krishna…”- dijo una voz sacándome de ese letargo en el que me había sumido. Era Jean. Cuando dirigí mi mirada hacia él, noté que no estaba de pie. Miré hacia todos lados y comprendí que estaba en mi cuarto.
- “¿Jean?”
-“Shh…tranquila.”- me dijo el, pasando una de sus manos por mi cabello.
Cuando tocó mi frente sus ojos se abrieron asustados, como si hubiera cometido un delito capital. Y yo comprendí que algo andaba mal. Generalmente, cuando tocaba a alguien se sentía como agua hirviendo. Pero no con Jean. Su mano se sentía cálida, como si fuera de mi misma temperatura corporal
- “¿Qué…Pasó?”.- le pregunté
- “Te quedaste como ida en el pasillo”.- me dijo. El tono preocupado de su voz delataba la inquietud que sentía.-“Tu cuerpo se puso pesado y no tuve otra solución que traerte a tu cuarto…”
-“Gracias”, le dije para hacerlo sentir mejor
- “estabas como hablando en sueños…Llamabas a alguien llamado Herah…”- me dijo el. Su mano no se apartó de mi frente.
- “¿Herah?”.-dije yo confundida.
- “¿No la conoces…?”- me preguntó el.
¿Herah? Me pregunté yo. Fue entonces cuando recordé que Liz Lae, mi tía, me contaba sobre mis padrinos.
-“Es mi madrina.”- le dije a Jean. Su mirada se congeló.-“nunca la he visto. Solo se que se llama así por que Liz Lae me contó sobre mi padre. Ella era su hermana…”
- “Ya veo…”-dijo el. Parecía preocupado por algo.-“Debo irme. Te veo mañana”. Me dijo. Me miró un segundo y luego me dio un beso en la frente.
- “Adiós”, Le dije yo mientras él abandonaba el cuarto.
Cuando me levanté, vi que tenía unas 15 llamadas perdidas de parte de Elissa. Le marqué para saber como iba todo.
- “Aló: ¡Kas!…”- dijo ella y pude escuchar un ruido de sillas muy familiar.-“Hola Kas”- me dijo Patrick. Pude escuchar como Elissa gritaba por el teléfono “te quiero”
- “Hola chicos”.-les dije yo.-“¿Cómo va todo?”
-“Ya sabes. Desde que te fuiste nada es igual”.-dijo Patrick. El era una de las razones por las que me alejé de Italia: El me amaba, pero yo a el como una amiga. Y Elissa lo amaba con todo su corazón.
- “Déjate de hablar porquerías. Debes ser feliz y trata de no hacer enojar a Elissa.” Mas callada le dije “ella te quiere Patrick. Ella corresponde tu amor por mí. Dale una oportunidad…”
- “Lo pensaré.” Me dijo el sin mucho entusiasmo.
-“Dame con Elissa, Patrick”.-dije yo y sentí como ella tomaba en teléfono.- “Eli, cariño.”-le dije yo.-“ya le tiré el anzuelo, es tu oportunidad. No la desaproveches”.- le dije.
-“Te quiero mucho, Kas”- me dijo ella y comprendí que estaba llorando.
- “No llores Eli. Que pasaría si te dijera que conozco a unos chicos…” le dije yo para que olvidara el llanto.
- “¿Qué?” dijo ella. Como creí, lo había olvidado.
- “Son hermanos. Me caen bien.”-le dije yo haciéndome la tonta.
-“Alguno guapo debe haber para que me lo digas…” dijo ella y soltó una risita que significaba o hablaba por mi cuenta o me enviaba una bomba por correo.
-“pues…si. Se llama Jean. Es bastante agradable, pese a conocerlos una hora” dije yo y me reí. Elissa rió junto conmigo.
Era tan sencillo hablar con ella. La extrañaría.
-“me debo ir, Kas” dijo ella con la voz apagada “van a ser las 8 de la mañana y no quiero llegar tarde” dijo seria y luego rió.
- “Siempre vas a llegar tarde, Eli, es tu naturaleza…” Reí yo también. No pude evitar emitir un bostezo.
- “Tu duerme Kas. El viaje fue largo” Me dijo al escuchar mi bostezo.
- “Te quiero Eli.” Le dije yo despidiéndome.
-“Y yo a ti Kas. Adiós”. Y colgó. Dejé el teléfono en la mesita de noche y busqué en la maleta mi pijama. Tomé mi favorito y me lo puse. Era revelador pero cómodo. Tomé el cepillo para el pelo y me lo peiné.
Mientras me acostaba, no pude evitar en como seria Herah. Me la imaginaba de cabello color bronce, ojos grises, dentadura perfecta y cuerpo perfecto.
La viva imagen de la perfección. No se como, pero creo estar en lo correcto. Como si la hubiera visto antes.
Los 20 días siguientes fueron normales. Mis clases se compartían con Diane y Marius, pero ninguna hasta el momento con Jean. Esa noche de agosto me dormí con temor.
Poco después sabría por que.
Un paraje oscuro. Una sombra extenderse por toda la zona. Corrí lo máximo que me dieron las piernas, como si la sombra me quisiera a mí.
Cuando llegué al final me di cuenta que no tenia salida. Y empecé a sudar y tiritar.
Y fue cuando los vi. Dos hombres y dos mujeres, saliendo de las sombras. Los hombres se parecían mucho el uno al otro. Mientras que las mujeres eran distintas. Pero reconocí primero a una. Era la que según Liz Lae era mi madrina. Pero sus ojos, grises, estaban inyectados en sangre, al igual que los de los otros dos.
Pero fue cuando miré a la otra mujer que cuando empecé quedar en shock. Era mi madre. Pero no la que conocía por la foto. Esta era más alta, con una figura escultural, pero sus ojos eran como los que yo conocía.
Una lágrima escapó de mis ojos y mis pies se movieron hacia ella. Sus brazos abiertos, como si me estuviera recibiendo, se abrían hacia mí.
Pero luego todo se volvió confuso. Un ruido a lo lejos hizo que abriera los ojos.
Estaba en mi cuarto, era hora de despertar. Cuando vi la hora, me di cuenta que eran las 5 de la mañana. Me levanté y tomé una ducha fría para despertarme. El sueño todavía estaba en mi mente, como si quisiera seguir. Salí de la ducha y me fui al escritorio, tomando la carpeta con el horario de clases.
A las 6 era el desayuno y como habían cambiado el horario, mi primera clase de hoy seria Lengua.
Abrí el closet y tomé una falda con zapatos de tacón junto con una blusa de escote.
Lista para ir a desayunar, mandé ese sueño a la caja del olvido momentáneo, por que sabía que cuando llegara la noche y me durmiera, este volvería a mí como siempre lo hacia cuando un sueño quedaba inconcluso hasta que estuviera completo.
Tomé el pequeño bolso donde guardaba el cuaderno de notas, la carpeta con el mapa de la academia y salí rumbo al comedor.
Mientras salía de mi cuarto, no pude evitar pensar en Jean. Pese a que lo conocía de hace poco menos de un mes, se preocupaba por mi como si lleváramos años haciéndolo.
Sacando esos pensamientos de mi mente llegué al ascensor. En el, Jean y sus hermanos me esperaban.
-“Buenas, Krishna.”- me dijo John.
- “Buenas a todos.” Respondí yo.
- “¿No tienes frío?”- me preguntó Jean. El llevaba una camisa blanca con un pantalón color negro.
- “No.” Respondí yo. Y me di cuenta que no era la única con falda y blusa. Diane llevaba una mini falda con un abrigo en sus brazos, junto con una blusa de seda roja -“Siempre he tenido problemas de temperatura. Puedo estar en la Antártida misma y andar en ropa interior y no tener frío.”
-“ah.” Fue todo lo que me dijo Diane.
-“eh… ¿Cuál es tu clase de hoy? Se que cambiaron los horarios…”Me preguntó Jean mandando la otra conversación al diablo.
- “Lengua” respondí yo. Y entonces comprendí que tenía la esperanza de compartiéramos mas.
-“Te toca conmigo y Diane” dijo Marius riendo feliz. “Yo te cuidare” me dijo y reí con el.
-“Gracias. Siempre tengo accidentes” reí yo para que olvidaran lo que había pasado.
-“¿Y después?” Me preguntó Marie Anne.
-“Umm… creo que decía Historia” dije yo titubeando un poco. No estaba segura. En eso el ascensor se detuvo. Al abrir las puertas, Jean me tomó de la cintura y me guió hacia la mesa de ellos. Pude notar las miradas de celos y envidia dirigidas hacia mí.
-“Te toca conmigo” Dijo Jean feliz. Pude sentir el agarre de su mano en mi cintura más fuerte. “Te paso a buscar a Lengua”
-“Dile que si, Krishna. Sino, se pondrá gruñón…” alcanzó a decir John cuando un golpe de la mano de Jean se estrelló contra su hombro.”Auch”
-“supongo” dije yo. No estaba acostumbrada a esa clase de afecto.
-“Excelente. ¿Que queréis para desayunar?” preguntó Jean a todos los de la mesa.
-“Lo mismo de siempre, J.” respondió Marius
-“¿Y tu?” dijo John preguntándome
-“eh…yo tengo una dieta especial. Ya desayuné en mi cuarto” Si se enteraran que tomo…
-“mmm...…creo que tienes lo mismo que yo” dijo Jean. Yo lo miré. “¿te inyectas sangre cada dos semanas?” dijo despacio en mi oído.
-“Como… ¿Cómo lo sabes?” dije yo sorprendida. Siempre que se enteraban salían corriendo.
-“Tenemos la misma temperatura corporal.” dijo el como si nada. “Aquel día me di cuenta.” Se refería a cuando recordé el incidente con el vampiro…
-“Si…” dije yo. Estaba totalmente sorprendida.
-“No solo yo” dijo Jean “mis hermanos también”
-“Yo iré a buscar los vasos” dijo Marius.
Mientras Marius iba por los vasos, James me mantenía abrazada a el. Era un poco extraño. Era como si yo fuera de él.
Cuando volvió con los 7 vasos, me di cuenta de que quizás aquí si encajaría.
-“¿Qué piensas?”Me preguntó James poniendo su mano en mi rostro, girándolo hacia el.
-“Es solo que hace años que no me sentía así…como si estuviera en casa” dije yo tratando de no preocuparlo más y desviando la mirada.
-“Te comprendo” dijo el volviendo a mirarme a la cara. “Pero aquí todos somos diferentes. No te preocupes”
-“Gracias” dije yo y en un impulso le di un beso en la mejilla.
Sonrojada ante lo que había hecho, me separe de su agarre y tomé mi vaso. El se había congelado en el lugar con una mano en la mejilla donde lo había besado.
-“Vaya Krishna.”Dijo John riendo “lo has dejado atontado” y rió juguetón con Marius y Louis. Su risa hizo que me sonrojara cada vez más.
-“ya paren los tres” dijo Di, como gustaba que la llamaran. Según ella, Diane sonaba demasiado formal. Sin embargo, pude notar un poco de risa contenida en su voz.
-“Es hora de que vayamos a clase” Dijo Marie Anne. Parecía que ella impondría orden.
Y así fue.
En unos segundos, todos habíamos tomado el vaso y John los iba a dejar. Jean, mientras tanto, seguía como ido. Marius tuvo que darle un buen golpe en el hombro para que despertara.
-“Ya despierta, tonto. Es hora de ir a clases” le dijo. Automáticamente, se levantó y me tomó de la cintura. Los demás tenían una sonrisa en la cara y yo solo quería que me tragara la tierra.
Mientras avanzábamos por los pasillos hasta las salas de clase, noté que el agarre de Jean se volvía cada vez más fuerte. No me molestaba, pero era un agarre posesivo, como si yo fuera solo suya.
- “Ya suéltala Jean” Dijo Marius riendo “te la devolvemos al final de la hora” le dijo en tono gracioso y yo solo pude sonrojarme.
- “Yo la cuidaré” Dijo Di. Parecía decirlo en serio.
-“Ya paren” dije yo realmente molesta. Que me estuvieran cuidando me parecía de tontos. Tenía 17 no 4. Ni siquiera Elissa y Patrick se preocupaban tanto por mí.
Al instante Di y Marius ingresaron al salón como si un imán los estuviera atrayendo desde adentro.
Yo los iba a seguir cuando sentí una mano agarrar la mía. Cuando me di vuelta quedé frente a frente con Jean, haciendo que nuestras miradas se cruzaran.
-“Eres hermosa” me dijo sin pudor y yo no pude evitar sonrojarme y desviar la mirada. “es por eso que me comporto así. He visto como te miran los otros estudiantes.”
-“Pero yo no soy de nadie…” alcancé a decir enojada cuando de pronto me veo arrinconada en la pared.
-“Eres mía” me dice, diciéndolas en un suspiro. “Mía” me vuelve a repetir mientras siento sus fríos labios detrás de mi oreja.
Un escalofrío me recorre la espalda y no puedo evitar temblar.
-“yo…” no sabia que decir.
-“Te conquistare” me dijo mirándome a los ojos. “Haré que me quieras solo a mi y a nadie mas”
-“Inténtalo” dije yo, como si fuera un reto. Lo que no esperé fue su respuesta: un beso en la comisura de los labios. Se alejó, mirándome a los ojos y pude notar que lo decía en serio.
Mirándome por última vez, vi como Jean se fue caminando hacia el final del corredor.
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Fin Capítulo Dos
Proxima Actualización...Lunes 13 y Martes 14 (Capitulos tres y cuatro: Mi verdadera Identidad y Revelaciones Imprevistas)
Cynthia Nicolle Hernández Vergara
jueves, 9 de abril de 2009
Krishna Valency: Chronicles of a New Vampire
Krishna Valency: Chronicles of a New Vampire
By Cynthia Hernández2009
Contraportada
Mientras Krishna Valency decide dejar su país natal
Para alejarse de sus amigos y familia, algo esta pasando en Rusia.
Sin embargo, ella no sabe que esto puede
Cambiar toda su vida.
¿Podrá Krishna aceptar que su mundo será otro gracias a él?
¿Qué ella no es lo que imagina?
Para alejarse de sus amigos y familia, algo esta pasando en Rusia.
Sin embargo, ella no sabe que esto puede
Cambiar toda su vida.
¿Podrá Krishna aceptar que su mundo será otro gracias a él?
¿Qué ella no es lo que imagina?
A quien lea esta historia:
Si la tienes en tu poder espero que te guste.
Cynthia Nicolle Hernández Vergara
Si la tienes en tu poder espero que te guste.
Cynthia Nicolle Hernández Vergara
Prefacio
Observé su andar por la academia.
Elegante para vestir, Su cuerpo emanaba una esencia Que me volvía loca.
Sin embargo, no estaba preparada Para lo que venía después.
Observé como su mirada cambiaba de rumbo hacia donde estaba yo.
Cuando vi como su mirada se cruzaba con la mía,
No pude evitar sentir un escalofrío recorrer toda mi espalda.
Caminé por todo el lugar hasta que me arrinconó en la pared.
“Eres mía” me dijo, poniendo sus labios fríos detrás de mi oreja.
Y entonces supe que aunque debería huir, no lo haría.
Él era mío también.
Observé su andar por la academia.
Elegante para vestir, Su cuerpo emanaba una esencia Que me volvía loca.
Sin embargo, no estaba preparada Para lo que venía después.
Observé como su mirada cambiaba de rumbo hacia donde estaba yo.
Cuando vi como su mirada se cruzaba con la mía,
No pude evitar sentir un escalofrío recorrer toda mi espalda.
Caminé por todo el lugar hasta que me arrinconó en la pared.
“Eres mía” me dijo, poniendo sus labios fríos detrás de mi oreja.
Y entonces supe que aunque debería huir, no lo haría.
Él era mío también.
Capitulo Uno
Comienzo
No miré hacia atrás. Sabía que si lo hacia, Patrick estaría con los brazos abiertos para recibirme. También conocía a Elissa lo suficiente como para que me aceptara también. Así que caminé por los controles de seguridad donde podría mirarlos sin que ellos me vieran, pues los vidrios estaban polarizados.
Lo que ví fue a Elissa y a mi mejor amigo, consolándose el uno al otro.
Elissa era la mejor persona para curar su corazón.
Observé la mirada angustiosa de Patrick y la de apoyo de Elissa. Eran las mejores personas que conocía pero aun así sentía que no era del todo yo con ellos. Algo faltaba. O era yo la que nunca iba a funcionar bien.
Y me di cuenta que mi decisión fue la correcta.
Conocía a Elissa desde que tengo 8 y, habiendo compartido con ella la mayoría de mi vida, sabia que dejarla con Patrick haría que me perdonara por la drástica decisión que tomé hace 1 mes.
Patrick era otro cuento.
El era el mejor amigo de todos. Incluso más amigo que la propia Elissa. Conozco a Patrick desde los 5, cuando nadie me dio una mano al llegar a la escuela. Fue entonces cuando nos hicimos inseparables.
Hace 3 meses me pidió ir al baile como pareja. Y fue entonces que me replanteé la vida.
Había estado atada a mis amigos desde tiempos mejores. Pero era hora de soltar los lazos.
Así que cuando me ofrecieron la beca para irme al extranjero no dude en tomarla. Patrick y Elissa se resistieron a la idea de que me fuera, sobretodo Patrick.
Elissa sabía que todo era por mi bien y lo aceptó luego. Tomé mi pequeño bolso de la zona de registros y caminé hacia la puerta de abordaje. La mayoría de los pasajeros iba de blusa y pantalón, con un abrigo en sus brazos. La verdad es que yo también debería llevar uno pero no quise. La temperatura en la zona era lo bastante alta como para andar con un abrigo a medio día en Roma, con 32 grados de calor y el cielo totalmente despejado, haciendo que los rayos del sol se concentraran en la mayoría de la gente, excepto yo que nunca terminaría después de 5 tardes al sol morocha.
Recordé que nunca más dejo que ellos me vengan a despedir al aeropuerto. Aunque en realidad, es que si vuelvo a Italia será en un largo tiempo.
La azafata repasó las advertencias de vuelo antes de que el capitán de vuelo anunciara por el altavoz que íbamos a despegar.
Recogimos unos cuantos pasajeros en el aeropuerto Frances Charles de Gaulle. Allí bajaron unos 12 y subieron 8. Luego de que recargaran el suficiente combustible para llegar hasta Moscú, el viaje no se detuvo. Me maldecía a mi misma por esa estúpida renuencia a no dormir mientras viajo, ya sea un auto o un avión. Cogí el mp4 y me recosté en el asiento.
Deberán haber pasado unas cuantas horas antes de que se me acabara la batería, por lo que tuve que apagarlo y dedicarme a echar un vistazo por la ventana. La azafata se me acercó para brindarme algo y le acepté unas donas. Cuando me las trajo, le pregunté el tiempo que faltaba y ella me dijo que en una media hora estaríamos pisando suelo Ruso.
Y así lo anunció unos 15 minutos después. Fue entonces cuando pude ver unos cuantos edificios y casas.
Mientras aterrizábamos me puse a pensar en lo que sucedería en unos minutos más. Estaría en un país desconocido para mí, pero sabía hablar ruso así que no habría problema con eso. Sin embargo, tenía que ir ya a la escuela a registrarme.
Siendo menor de edad, (tengo 17), era responsable la escuela si algo pasaba en el trayecto.
Mi viaje terminó en el aeropuerto de Vnukovo en Moscú. Tenía los músculos agarrotados de tanto estar sentada pero supongo que vale la pena.
Eso espero.
Bajé por la escalerilla mientras un carro nos esperaba para llevarnos a la puerta. Cuando por fin bajaron todos, el carrito avanzó unos 500 mts antes de dejarnos en la puerta de embarque. El lugar estaba nublado, el viento azotaba la mayoría de los abrigos pero yo seguía sin tener frío.
Avancé con la multitud hacia la zona de equipaje. Cuando vi mis maletas las tomé y salí hacia la zona de taxis que estaba a unos cuantos metros de mi. Fue en ese instante en el que percibí una mirada detrás de mí. Cuando me di vuelta, no había nadie. Mire a mi alrededor y vi quien me miraba.
Un chico, de no más de 18 años miraba fijamente hacia mi persona, haciendo que un escalofrío recorriera mi espina dorsal. Rápidamente desvió la mirada al verse descubierto y se dio vuelta para hablar con las otras personas con las que andaba. Pude notar entonces como la mujer y el hombre junto a los otros 6 jóvenes me miraron fijamente, como analizándome.
Caminé rápido hacia la salida más cercana. Eso había estado más que extraño. No conocía a nadie como ellos, por lo que no sabría decir por que me miraron. Sobretodo él. Cuando me voltee a ver justo en la salida, ellos ya no estaban.
Respirando un poco más pausado, salí y arranqué en el primer taxi. Colocando las valijas en el portaequipajes, el taxi partió hacia mi nueva academia que estaba en la parte más al norte del país.
Al llegar, pude apreciar que la imagen en el folleto no era nada. Esta parecía sacada de una historia de terror, solo que tenia elegancia dando una apariencia más acogedora. Justo lo que quería: Climas fríos, nieve casi todo el año y sobretodo, privada. Además de que se especializaba en enseñar a alumnos que, como yo, tienen una fuente de alimentación, por llamarlo así, variada.
Descendí del taxi mientras este sacaba mi valija. Le pagué el viaje y le di el vuelto, que no era poco: le serviría para el combustible de vuelta.
En la puerta, una mujer de unos 46 años me esperaba. Tenía un aspecto de una modelo retirada: Pelo negro azulado, tez pálida y ojos azules. Debía medir unos cuantos cm más que Elissa pues ella me llegaba al hombro.
-“Bienvenida a la Academia de Mirna Devanes, Srta.Valency. Mi nombre es Ámel y seré tu guía aquí”.
-“Gracias.”- dije. Con una mano me abrió la puerta para entrar al vestíbulo. Allí habían obras de diversos artistas: Da Vinci, Botticelli, etc.
-“Srta. Valency, en esta academia privilegiamos la historia como parte de la existencia. Por eso, encontrará en cada pasillo cuadros de diversos pintores, modelos a escala de grandes obras, entre otros. Las clases comienzan a las 7 de la mañana y el almuerzo a las 2. Si me sigue, la podré llevar a su dormitorio”. Caminamos por el pasillo hasta el final, donde dos ascensores desocupados esperaban.
-“Este ascensor.-dijo apuntando al de la derecha.-lleva hasta los salones de clases. Y este.-dijo tomando el de la izquierda.- hasta los dormitorios.”
Mientras tomábamos el ascensor mi guía me decía cosas de la escuela.
-“En su cuarto encontrará el esquema del edificio con el horario de sus clases”.- me dijo mientras salíamos del ascensor.-“el pasillo de la izquierda es el de los chicos y el de la derecha el de las chicas. Este de al medio es para los que comparten el cuarto. Tenemos muchos estudiantes que se casaron entre ellos así que les dimos un cuarto para ambos. Su cuarto es el primero a la derecha. La cena se servirá en una hora. La esperamos mas tarde”.- me dijo y bajó por el mismo ascensor.
Iba a ingresar al pasillo de las chicas cuando noté la misma mirada que en el aeropuerto.
Me di vuelta y lo vi.
Tenía el cabello color oro como el mío, una piel pálida, como de porcelana y un cuerpo por el que muchos chicos, incluido Patrick, morirían por tener.
Mientras lo observaba y él a mi, se acercó hasta estar a unos cuantos centímetros de mi.
-“Hola.-Me dijo. Su voz sonó tranquila pero con un toque de ansiedad.- Me llamo Jean Philippe.”
- “Hola.- le respondí. -Soy Krishna. Creo haberte visto en el aeropuerto…”
-“Si. Mis padres se iban de viaje y yo junto a mis hermanos nos quedamos en la academia. Lamento haberte asustado.”- me dijo. Noté que la ansiedad de su voz aumentaba a cada instante.
-“Tranquilo.- le dije, tratando de que se le quitara la ansiedad.- Perdón, tengo que ir a dejar las valijas…”
- “te ayudo.- me dijo. No alcancé a responder cuando ya las tenía en sus manos.- ¿Cuál es tu cuarto?”-me pregunto rápidamente.
-“El primero a la derecha”.- le respondí. Mientras caminábamos unos cuantos metros, noté que aquí mi piel podría pasar desapercibida. Todo gracias a la sangre de mi padre, me dije.
- “¿Estas bien?”.-me pregunto.-“Estas muy callada…”
- “Solo estaba pensando. Donde vivía antes mi piel parecía extraña, por la sangre de mi padre, por lo que parecía un bicho raro…”
-“Nunca digas eso de nuevo.- me interrumpió.- Eres hermosa…”- se le escapó. Al instante, me ruboricé mientras él dejaba las maletas en la puerta de mi cuarto.- “eh… supongo que te veré en la cena.”.- me dijo.
No alcancé a responderle pues ya se había marchado.
Haciendo un leve movimiento de hombros, abrí la puerta de mi cuarto. En la esquina había un escritorio con una carpeta: debían ser los planos y horarios. Mas a derecha, una puerta conducente al baño. Junto a este, mi cama ya lista, junto a una mesita de noche y un pequeño teléfono con lámpara.
Colocando mis valijas sobre la cama, abrí la primera sacando una foto de hace 15 años. En ella, mi madre me sostenía en sus brazos mientras mi padre la abrazaba a ella por detrás. Cabello negro en contraste al de mi padre pero con ojos color azul, mi madre había sido, según Liz, la envidia de las chicas en la escuela.
Sobretodo cuando llegó a la ciudad mi padre, Alexandre Valency.
Ellos habían empezado a salir cuando mi madre tenía 19 pero se conocían hace mas de 2. Recién después de dos años de relación, habían decidido casarse. Según la madre de una de mis compañeras, mi madre había sido la persona más feliz de toda la costa italiana.
Eran los únicos recuerdos de ellos que tenía, pues habían muerto en un accidente en la carretera cuando tenía 1 año. Poco después me fui a vivir con mi tía materna, quien siempre me apoyó.
Sacando mas cosas, coloqué el celular en la mesita de noche junto al mp4.
Abrí los cajones del pequeño closet que poseía y ubiqué mi ropa, que era poca ya que donde vivía el clima era muy calido y aquí no serviría.
Tomé una toalla, una blusa de seda y una mini falda junto con botas que le hacían juego y me fui a la ducha. El agua estaba tibia, justo como me gustaba. Aproveché para cepillarme bien el cabello y secarlo con la toalla para luego alisarlo. Era una costumbre que adopté de Elissa.
Me puse mi blusa junto con la mini falda y me miré al espejo. Mi blanca piel relucía aún más con la mini falda y la blusa, pues mi piel era mucho más pálida que esta. Mi cabello, aún mojado, era largo hasta las caderas.
Sin embargo, pude notar un cierto brillo en mis ojos que no había visto nunca, sobretodo si mis ojos eran grises, atrayentes, según Elissa.
Esperé unos minutos y encendí el alisador. En los 25 minutos que me demoré en alisarlo, cargué mi celular y mi mp4.
Cuando vi la hora, me di cuenta que faltaban 5 minutos para la cena.
Y entonces recordé a Jean Philippe.
¿Estaría el ahí? ¿Me hablaría?
Mis sospechas se hicieron ciertas cuando, al bajar al comedor, Jean estaba apoyado en el muro. Parecía un modelo heleno esculpido ahí donde estaba. Observé el subir y bajar de su pecho antes de que me dirigiera la palabra.
-“Buenas noches, Krishna. Te estaba esperando”.- me dijo con voz demasiado seductora para mi satisfacción.
Pude notar como las chicas que bajaban en el mismo ascensor que yo suspiraban y me miraban con celos. Me reí al pensar que yo solo era la nueva y ya tenían celos. Él también debió notarlo por que también rió.- “Vamos. Mis hermanos me esperan también.”
- “Quizás deba irme a otra mesa…”- dije bajito pero el me oyó.
-“Nada de eso.”- me dijo y pasó una de sus manos por mi hombro. El era mas alto que yo, que media metro ochenta y cinco.-“hoy te sientas con los Fallen.”
Mientras Jean me conducía por las mesas, pude notar donde me llevaba. La última mesa del comedor estaba ocupada por las 6 personas que vi en el aeropuerto. Mientras más me acercaba, mas bajaba mi autoestima. De pronto, habíamos llegado.
-“Krishna, ellos son mis hermanos”.-dijo apuntándolos a todos.- “Ella es Marie Anne”.-dijo apuntando a la chica del medio.
Debía tener 19 años. Tenía el cabello pelirrojo, piel tan pálida como sus hermanos y ojos color chocolate.- Ella es Eimy Anne.-dijo apuntando a la otra chica, que era igual a Marie Anne excepto por sus ojos. Los de ella eran negros.- ellas son gemelas.- respondió ante mi confusión. Debió haberse reflejado en mi cara el parecido que tenían.
- “Este monstruo de aquí es John”.- el mencionado rió con ganas mientras recibía un golpe en el hombro de parte de Jean.- “Es un payaso”.- apuntó. John me miró y me guiño el ojo.
- “Ya para de seducirla, John.”- dijo Marie Anne.- “o te quedas afuera esta noche.”
- “A vale. Lo siento, cariñito…”- dijo John riendo. Sin embargo yo estaba confundida. Jean debió notarlo porque al momento me aclaró:
- “Marie Anne, Eimy Anne y Diane Marie.”- dijo Jean, apuntando también a la más pequeña del grupo; tenia cara de niña pero su corte de pelo delataba ser mayor.- “son hermanas mientras que John, Louis y Marius son trillizos. Todos son adoptados excepto yo.”
- “Si ya nos conocemos esa historia Jean.”- dijo Diane. Parecía fastidiada.
- “Pero ella no.”- aclaró Marius. Él tenía el cabello color marrón y ojos del mismo color.-“Philippe y Marie nos adoptaron. Nuestros padres habían muerto y si no nos adoptaba nadie, tendríamos que ir a un orfanato. Desde entonces estamos juntos.”
-“ah.”- fue todo lo que pude decir.
- “El único autista aquí es Jean”.- dijo John llevándose un buen golpe en el hombro de parte de este.- “auch. Eso dolió, J.”
-“¡¡te lo mereces, Johnny!!” dijo el en son de broma. Todos en la mesa rieron y yo con ellos.
-“¿Y tú de donde eres, Krishna?”- me preguntó Eimy evitando regañar a Jean y John - “tu piel pálida me sorprende. No es mucha la gente que es así.”
-“Si, conozco poca gente así, excepto estos brutos” dijo Marie Anne.
- “Mi padre era de Francés. El tenía sangre albina creo. Mi madre era italiana, pero murieron según tengo entendido en un accidente de coche cuando tenia un año”.- pude notar el cambio en la mirada de Jean. Era de compasión- “Como era pequeña, me llevó algunos años hacerme independiente, y cuando tuve la oportunidad, acepté la beca aquí.”
-“Que te otorguen beca aquí es muy bueno. Pocos de los estudiantes aquí poseen una. ¿Eres buena estudiante?” Me preguntó Marius.
-“Tenía clases intensivas de idiomas e historia. Matemáticas nunca fue mi fuerte pero si las artes. Ciencias no es lo mío tampoco.” Respondí. La verdad es que nunca Ciencias estaría junto conmigo. No con mi necesidad.
- “¿No extrañas vivir en Italia?”- me preguntó John.-“El calor es insoportable”
- “Para Nada. Se que estarán mejor sin mí y mis males. Además nunca me gustó el calor- dije en son de broma- Una vez caminaba luego del instituto cuando me atacó un vamp…”- me callé. Pude notar como la vista de todos se congelaba.
Un silencio que no escuchaba hace ya años se extendió por toda la mesa. “maldita bocota” mascullé para mi misma “sabes que eso asusta a la gente…”
- ¿Te…atacó un vampiro?- dijo Marie Anne. Si sus rostros podían ser más pálidos, este era el momento.
- Yo…
- Solo responde, Krishna. Por favor.- dijo Jean. Su rostro no podía estar mas serio - ¿Es cierto?
“Maldita sea” me dije mentalmente antes de responder.
- A si es. Sin embargo, por alguna razón, se alejó en el momento en que lo ví. Fue como si algo dentro de mí lo impulsara a alejarse…- dije yo. Recordaba ese momento como si fuera ayer…La cara de ese ser, sus ojos inyectados en sangre…Mi corazón bombeando mas sangre de lo normal.
- ¿se fue?- dijo Eimy.- ¿resistió la tentación?
Yo solo asentí.
Comienzo
No miré hacia atrás. Sabía que si lo hacia, Patrick estaría con los brazos abiertos para recibirme. También conocía a Elissa lo suficiente como para que me aceptara también. Así que caminé por los controles de seguridad donde podría mirarlos sin que ellos me vieran, pues los vidrios estaban polarizados.
Lo que ví fue a Elissa y a mi mejor amigo, consolándose el uno al otro.
Elissa era la mejor persona para curar su corazón.
Observé la mirada angustiosa de Patrick y la de apoyo de Elissa. Eran las mejores personas que conocía pero aun así sentía que no era del todo yo con ellos. Algo faltaba. O era yo la que nunca iba a funcionar bien.
Y me di cuenta que mi decisión fue la correcta.
Conocía a Elissa desde que tengo 8 y, habiendo compartido con ella la mayoría de mi vida, sabia que dejarla con Patrick haría que me perdonara por la drástica decisión que tomé hace 1 mes.
Patrick era otro cuento.
El era el mejor amigo de todos. Incluso más amigo que la propia Elissa. Conozco a Patrick desde los 5, cuando nadie me dio una mano al llegar a la escuela. Fue entonces cuando nos hicimos inseparables.
Hace 3 meses me pidió ir al baile como pareja. Y fue entonces que me replanteé la vida.
Había estado atada a mis amigos desde tiempos mejores. Pero era hora de soltar los lazos.
Así que cuando me ofrecieron la beca para irme al extranjero no dude en tomarla. Patrick y Elissa se resistieron a la idea de que me fuera, sobretodo Patrick.
Elissa sabía que todo era por mi bien y lo aceptó luego. Tomé mi pequeño bolso de la zona de registros y caminé hacia la puerta de abordaje. La mayoría de los pasajeros iba de blusa y pantalón, con un abrigo en sus brazos. La verdad es que yo también debería llevar uno pero no quise. La temperatura en la zona era lo bastante alta como para andar con un abrigo a medio día en Roma, con 32 grados de calor y el cielo totalmente despejado, haciendo que los rayos del sol se concentraran en la mayoría de la gente, excepto yo que nunca terminaría después de 5 tardes al sol morocha.
Recordé que nunca más dejo que ellos me vengan a despedir al aeropuerto. Aunque en realidad, es que si vuelvo a Italia será en un largo tiempo.
La azafata repasó las advertencias de vuelo antes de que el capitán de vuelo anunciara por el altavoz que íbamos a despegar.
Recogimos unos cuantos pasajeros en el aeropuerto Frances Charles de Gaulle. Allí bajaron unos 12 y subieron 8. Luego de que recargaran el suficiente combustible para llegar hasta Moscú, el viaje no se detuvo. Me maldecía a mi misma por esa estúpida renuencia a no dormir mientras viajo, ya sea un auto o un avión. Cogí el mp4 y me recosté en el asiento.
Deberán haber pasado unas cuantas horas antes de que se me acabara la batería, por lo que tuve que apagarlo y dedicarme a echar un vistazo por la ventana. La azafata se me acercó para brindarme algo y le acepté unas donas. Cuando me las trajo, le pregunté el tiempo que faltaba y ella me dijo que en una media hora estaríamos pisando suelo Ruso.
Y así lo anunció unos 15 minutos después. Fue entonces cuando pude ver unos cuantos edificios y casas.
Mientras aterrizábamos me puse a pensar en lo que sucedería en unos minutos más. Estaría en un país desconocido para mí, pero sabía hablar ruso así que no habría problema con eso. Sin embargo, tenía que ir ya a la escuela a registrarme.
Siendo menor de edad, (tengo 17), era responsable la escuela si algo pasaba en el trayecto.
Mi viaje terminó en el aeropuerto de Vnukovo en Moscú. Tenía los músculos agarrotados de tanto estar sentada pero supongo que vale la pena.
Eso espero.
Bajé por la escalerilla mientras un carro nos esperaba para llevarnos a la puerta. Cuando por fin bajaron todos, el carrito avanzó unos 500 mts antes de dejarnos en la puerta de embarque. El lugar estaba nublado, el viento azotaba la mayoría de los abrigos pero yo seguía sin tener frío.
Avancé con la multitud hacia la zona de equipaje. Cuando vi mis maletas las tomé y salí hacia la zona de taxis que estaba a unos cuantos metros de mi. Fue en ese instante en el que percibí una mirada detrás de mí. Cuando me di vuelta, no había nadie. Mire a mi alrededor y vi quien me miraba.
Un chico, de no más de 18 años miraba fijamente hacia mi persona, haciendo que un escalofrío recorriera mi espina dorsal. Rápidamente desvió la mirada al verse descubierto y se dio vuelta para hablar con las otras personas con las que andaba. Pude notar entonces como la mujer y el hombre junto a los otros 6 jóvenes me miraron fijamente, como analizándome.
Caminé rápido hacia la salida más cercana. Eso había estado más que extraño. No conocía a nadie como ellos, por lo que no sabría decir por que me miraron. Sobretodo él. Cuando me voltee a ver justo en la salida, ellos ya no estaban.
Respirando un poco más pausado, salí y arranqué en el primer taxi. Colocando las valijas en el portaequipajes, el taxi partió hacia mi nueva academia que estaba en la parte más al norte del país.
Al llegar, pude apreciar que la imagen en el folleto no era nada. Esta parecía sacada de una historia de terror, solo que tenia elegancia dando una apariencia más acogedora. Justo lo que quería: Climas fríos, nieve casi todo el año y sobretodo, privada. Además de que se especializaba en enseñar a alumnos que, como yo, tienen una fuente de alimentación, por llamarlo así, variada.
Descendí del taxi mientras este sacaba mi valija. Le pagué el viaje y le di el vuelto, que no era poco: le serviría para el combustible de vuelta.
En la puerta, una mujer de unos 46 años me esperaba. Tenía un aspecto de una modelo retirada: Pelo negro azulado, tez pálida y ojos azules. Debía medir unos cuantos cm más que Elissa pues ella me llegaba al hombro.
-“Bienvenida a la Academia de Mirna Devanes, Srta.Valency. Mi nombre es Ámel y seré tu guía aquí”.
-“Gracias.”- dije. Con una mano me abrió la puerta para entrar al vestíbulo. Allí habían obras de diversos artistas: Da Vinci, Botticelli, etc.
-“Srta. Valency, en esta academia privilegiamos la historia como parte de la existencia. Por eso, encontrará en cada pasillo cuadros de diversos pintores, modelos a escala de grandes obras, entre otros. Las clases comienzan a las 7 de la mañana y el almuerzo a las 2. Si me sigue, la podré llevar a su dormitorio”. Caminamos por el pasillo hasta el final, donde dos ascensores desocupados esperaban.
-“Este ascensor.-dijo apuntando al de la derecha.-lleva hasta los salones de clases. Y este.-dijo tomando el de la izquierda.- hasta los dormitorios.”
Mientras tomábamos el ascensor mi guía me decía cosas de la escuela.
-“En su cuarto encontrará el esquema del edificio con el horario de sus clases”.- me dijo mientras salíamos del ascensor.-“el pasillo de la izquierda es el de los chicos y el de la derecha el de las chicas. Este de al medio es para los que comparten el cuarto. Tenemos muchos estudiantes que se casaron entre ellos así que les dimos un cuarto para ambos. Su cuarto es el primero a la derecha. La cena se servirá en una hora. La esperamos mas tarde”.- me dijo y bajó por el mismo ascensor.
Iba a ingresar al pasillo de las chicas cuando noté la misma mirada que en el aeropuerto.
Me di vuelta y lo vi.
Tenía el cabello color oro como el mío, una piel pálida, como de porcelana y un cuerpo por el que muchos chicos, incluido Patrick, morirían por tener.
Mientras lo observaba y él a mi, se acercó hasta estar a unos cuantos centímetros de mi.
-“Hola.-Me dijo. Su voz sonó tranquila pero con un toque de ansiedad.- Me llamo Jean Philippe.”
- “Hola.- le respondí. -Soy Krishna. Creo haberte visto en el aeropuerto…”
-“Si. Mis padres se iban de viaje y yo junto a mis hermanos nos quedamos en la academia. Lamento haberte asustado.”- me dijo. Noté que la ansiedad de su voz aumentaba a cada instante.
-“Tranquilo.- le dije, tratando de que se le quitara la ansiedad.- Perdón, tengo que ir a dejar las valijas…”
- “te ayudo.- me dijo. No alcancé a responder cuando ya las tenía en sus manos.- ¿Cuál es tu cuarto?”-me pregunto rápidamente.
-“El primero a la derecha”.- le respondí. Mientras caminábamos unos cuantos metros, noté que aquí mi piel podría pasar desapercibida. Todo gracias a la sangre de mi padre, me dije.
- “¿Estas bien?”.-me pregunto.-“Estas muy callada…”
- “Solo estaba pensando. Donde vivía antes mi piel parecía extraña, por la sangre de mi padre, por lo que parecía un bicho raro…”
-“Nunca digas eso de nuevo.- me interrumpió.- Eres hermosa…”- se le escapó. Al instante, me ruboricé mientras él dejaba las maletas en la puerta de mi cuarto.- “eh… supongo que te veré en la cena.”.- me dijo.
No alcancé a responderle pues ya se había marchado.
Haciendo un leve movimiento de hombros, abrí la puerta de mi cuarto. En la esquina había un escritorio con una carpeta: debían ser los planos y horarios. Mas a derecha, una puerta conducente al baño. Junto a este, mi cama ya lista, junto a una mesita de noche y un pequeño teléfono con lámpara.
Colocando mis valijas sobre la cama, abrí la primera sacando una foto de hace 15 años. En ella, mi madre me sostenía en sus brazos mientras mi padre la abrazaba a ella por detrás. Cabello negro en contraste al de mi padre pero con ojos color azul, mi madre había sido, según Liz, la envidia de las chicas en la escuela.
Sobretodo cuando llegó a la ciudad mi padre, Alexandre Valency.
Ellos habían empezado a salir cuando mi madre tenía 19 pero se conocían hace mas de 2. Recién después de dos años de relación, habían decidido casarse. Según la madre de una de mis compañeras, mi madre había sido la persona más feliz de toda la costa italiana.
Eran los únicos recuerdos de ellos que tenía, pues habían muerto en un accidente en la carretera cuando tenía 1 año. Poco después me fui a vivir con mi tía materna, quien siempre me apoyó.
Sacando mas cosas, coloqué el celular en la mesita de noche junto al mp4.
Abrí los cajones del pequeño closet que poseía y ubiqué mi ropa, que era poca ya que donde vivía el clima era muy calido y aquí no serviría.
Tomé una toalla, una blusa de seda y una mini falda junto con botas que le hacían juego y me fui a la ducha. El agua estaba tibia, justo como me gustaba. Aproveché para cepillarme bien el cabello y secarlo con la toalla para luego alisarlo. Era una costumbre que adopté de Elissa.
Me puse mi blusa junto con la mini falda y me miré al espejo. Mi blanca piel relucía aún más con la mini falda y la blusa, pues mi piel era mucho más pálida que esta. Mi cabello, aún mojado, era largo hasta las caderas.
Sin embargo, pude notar un cierto brillo en mis ojos que no había visto nunca, sobretodo si mis ojos eran grises, atrayentes, según Elissa.
Esperé unos minutos y encendí el alisador. En los 25 minutos que me demoré en alisarlo, cargué mi celular y mi mp4.
Cuando vi la hora, me di cuenta que faltaban 5 minutos para la cena.
Y entonces recordé a Jean Philippe.
¿Estaría el ahí? ¿Me hablaría?
Mis sospechas se hicieron ciertas cuando, al bajar al comedor, Jean estaba apoyado en el muro. Parecía un modelo heleno esculpido ahí donde estaba. Observé el subir y bajar de su pecho antes de que me dirigiera la palabra.
-“Buenas noches, Krishna. Te estaba esperando”.- me dijo con voz demasiado seductora para mi satisfacción.
Pude notar como las chicas que bajaban en el mismo ascensor que yo suspiraban y me miraban con celos. Me reí al pensar que yo solo era la nueva y ya tenían celos. Él también debió notarlo por que también rió.- “Vamos. Mis hermanos me esperan también.”
- “Quizás deba irme a otra mesa…”- dije bajito pero el me oyó.
-“Nada de eso.”- me dijo y pasó una de sus manos por mi hombro. El era mas alto que yo, que media metro ochenta y cinco.-“hoy te sientas con los Fallen.”
Mientras Jean me conducía por las mesas, pude notar donde me llevaba. La última mesa del comedor estaba ocupada por las 6 personas que vi en el aeropuerto. Mientras más me acercaba, mas bajaba mi autoestima. De pronto, habíamos llegado.
-“Krishna, ellos son mis hermanos”.-dijo apuntándolos a todos.- “Ella es Marie Anne”.-dijo apuntando a la chica del medio.
Debía tener 19 años. Tenía el cabello pelirrojo, piel tan pálida como sus hermanos y ojos color chocolate.- Ella es Eimy Anne.-dijo apuntando a la otra chica, que era igual a Marie Anne excepto por sus ojos. Los de ella eran negros.- ellas son gemelas.- respondió ante mi confusión. Debió haberse reflejado en mi cara el parecido que tenían.
- “Este monstruo de aquí es John”.- el mencionado rió con ganas mientras recibía un golpe en el hombro de parte de Jean.- “Es un payaso”.- apuntó. John me miró y me guiño el ojo.
- “Ya para de seducirla, John.”- dijo Marie Anne.- “o te quedas afuera esta noche.”
- “A vale. Lo siento, cariñito…”- dijo John riendo. Sin embargo yo estaba confundida. Jean debió notarlo porque al momento me aclaró:
- “Marie Anne, Eimy Anne y Diane Marie.”- dijo Jean, apuntando también a la más pequeña del grupo; tenia cara de niña pero su corte de pelo delataba ser mayor.- “son hermanas mientras que John, Louis y Marius son trillizos. Todos son adoptados excepto yo.”
- “Si ya nos conocemos esa historia Jean.”- dijo Diane. Parecía fastidiada.
- “Pero ella no.”- aclaró Marius. Él tenía el cabello color marrón y ojos del mismo color.-“Philippe y Marie nos adoptaron. Nuestros padres habían muerto y si no nos adoptaba nadie, tendríamos que ir a un orfanato. Desde entonces estamos juntos.”
-“ah.”- fue todo lo que pude decir.
- “El único autista aquí es Jean”.- dijo John llevándose un buen golpe en el hombro de parte de este.- “auch. Eso dolió, J.”
-“¡¡te lo mereces, Johnny!!” dijo el en son de broma. Todos en la mesa rieron y yo con ellos.
-“¿Y tú de donde eres, Krishna?”- me preguntó Eimy evitando regañar a Jean y John - “tu piel pálida me sorprende. No es mucha la gente que es así.”
-“Si, conozco poca gente así, excepto estos brutos” dijo Marie Anne.
- “Mi padre era de Francés. El tenía sangre albina creo. Mi madre era italiana, pero murieron según tengo entendido en un accidente de coche cuando tenia un año”.- pude notar el cambio en la mirada de Jean. Era de compasión- “Como era pequeña, me llevó algunos años hacerme independiente, y cuando tuve la oportunidad, acepté la beca aquí.”
-“Que te otorguen beca aquí es muy bueno. Pocos de los estudiantes aquí poseen una. ¿Eres buena estudiante?” Me preguntó Marius.
-“Tenía clases intensivas de idiomas e historia. Matemáticas nunca fue mi fuerte pero si las artes. Ciencias no es lo mío tampoco.” Respondí. La verdad es que nunca Ciencias estaría junto conmigo. No con mi necesidad.
- “¿No extrañas vivir en Italia?”- me preguntó John.-“El calor es insoportable”
- “Para Nada. Se que estarán mejor sin mí y mis males. Además nunca me gustó el calor- dije en son de broma- Una vez caminaba luego del instituto cuando me atacó un vamp…”- me callé. Pude notar como la vista de todos se congelaba.
Un silencio que no escuchaba hace ya años se extendió por toda la mesa. “maldita bocota” mascullé para mi misma “sabes que eso asusta a la gente…”
- ¿Te…atacó un vampiro?- dijo Marie Anne. Si sus rostros podían ser más pálidos, este era el momento.
- Yo…
- Solo responde, Krishna. Por favor.- dijo Jean. Su rostro no podía estar mas serio - ¿Es cierto?
“Maldita sea” me dije mentalmente antes de responder.
- A si es. Sin embargo, por alguna razón, se alejó en el momento en que lo ví. Fue como si algo dentro de mí lo impulsara a alejarse…- dije yo. Recordaba ese momento como si fuera ayer…La cara de ese ser, sus ojos inyectados en sangre…Mi corazón bombeando mas sangre de lo normal.
- ¿se fue?- dijo Eimy.- ¿resistió la tentación?
Yo solo asentí.
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