Krishna Valency: Chronicles of a New Vampire
By Cynthia Hernández2009
Contraportada
Mientras Krishna Valency decide dejar su país natal
Para alejarse de sus amigos y familia, algo esta pasando en Rusia.
Sin embargo, ella no sabe que esto puede
Cambiar toda su vida.
¿Podrá Krishna aceptar que su mundo será otro gracias a él?
¿Qué ella no es lo que imagina?
Para alejarse de sus amigos y familia, algo esta pasando en Rusia.
Sin embargo, ella no sabe que esto puede
Cambiar toda su vida.
¿Podrá Krishna aceptar que su mundo será otro gracias a él?
¿Qué ella no es lo que imagina?
A quien lea esta historia:
Si la tienes en tu poder espero que te guste.
Cynthia Nicolle Hernández Vergara
Si la tienes en tu poder espero que te guste.
Cynthia Nicolle Hernández Vergara
Prefacio
Observé su andar por la academia.
Elegante para vestir, Su cuerpo emanaba una esencia Que me volvía loca.
Sin embargo, no estaba preparada Para lo que venía después.
Observé como su mirada cambiaba de rumbo hacia donde estaba yo.
Cuando vi como su mirada se cruzaba con la mía,
No pude evitar sentir un escalofrío recorrer toda mi espalda.
Caminé por todo el lugar hasta que me arrinconó en la pared.
“Eres mía” me dijo, poniendo sus labios fríos detrás de mi oreja.
Y entonces supe que aunque debería huir, no lo haría.
Él era mío también.
Observé su andar por la academia.
Elegante para vestir, Su cuerpo emanaba una esencia Que me volvía loca.
Sin embargo, no estaba preparada Para lo que venía después.
Observé como su mirada cambiaba de rumbo hacia donde estaba yo.
Cuando vi como su mirada se cruzaba con la mía,
No pude evitar sentir un escalofrío recorrer toda mi espalda.
Caminé por todo el lugar hasta que me arrinconó en la pared.
“Eres mía” me dijo, poniendo sus labios fríos detrás de mi oreja.
Y entonces supe que aunque debería huir, no lo haría.
Él era mío también.
Capitulo Uno
Comienzo
No miré hacia atrás. Sabía que si lo hacia, Patrick estaría con los brazos abiertos para recibirme. También conocía a Elissa lo suficiente como para que me aceptara también. Así que caminé por los controles de seguridad donde podría mirarlos sin que ellos me vieran, pues los vidrios estaban polarizados.
Lo que ví fue a Elissa y a mi mejor amigo, consolándose el uno al otro.
Elissa era la mejor persona para curar su corazón.
Observé la mirada angustiosa de Patrick y la de apoyo de Elissa. Eran las mejores personas que conocía pero aun así sentía que no era del todo yo con ellos. Algo faltaba. O era yo la que nunca iba a funcionar bien.
Y me di cuenta que mi decisión fue la correcta.
Conocía a Elissa desde que tengo 8 y, habiendo compartido con ella la mayoría de mi vida, sabia que dejarla con Patrick haría que me perdonara por la drástica decisión que tomé hace 1 mes.
Patrick era otro cuento.
El era el mejor amigo de todos. Incluso más amigo que la propia Elissa. Conozco a Patrick desde los 5, cuando nadie me dio una mano al llegar a la escuela. Fue entonces cuando nos hicimos inseparables.
Hace 3 meses me pidió ir al baile como pareja. Y fue entonces que me replanteé la vida.
Había estado atada a mis amigos desde tiempos mejores. Pero era hora de soltar los lazos.
Así que cuando me ofrecieron la beca para irme al extranjero no dude en tomarla. Patrick y Elissa se resistieron a la idea de que me fuera, sobretodo Patrick.
Elissa sabía que todo era por mi bien y lo aceptó luego. Tomé mi pequeño bolso de la zona de registros y caminé hacia la puerta de abordaje. La mayoría de los pasajeros iba de blusa y pantalón, con un abrigo en sus brazos. La verdad es que yo también debería llevar uno pero no quise. La temperatura en la zona era lo bastante alta como para andar con un abrigo a medio día en Roma, con 32 grados de calor y el cielo totalmente despejado, haciendo que los rayos del sol se concentraran en la mayoría de la gente, excepto yo que nunca terminaría después de 5 tardes al sol morocha.
Recordé que nunca más dejo que ellos me vengan a despedir al aeropuerto. Aunque en realidad, es que si vuelvo a Italia será en un largo tiempo.
La azafata repasó las advertencias de vuelo antes de que el capitán de vuelo anunciara por el altavoz que íbamos a despegar.
Recogimos unos cuantos pasajeros en el aeropuerto Frances Charles de Gaulle. Allí bajaron unos 12 y subieron 8. Luego de que recargaran el suficiente combustible para llegar hasta Moscú, el viaje no se detuvo. Me maldecía a mi misma por esa estúpida renuencia a no dormir mientras viajo, ya sea un auto o un avión. Cogí el mp4 y me recosté en el asiento.
Deberán haber pasado unas cuantas horas antes de que se me acabara la batería, por lo que tuve que apagarlo y dedicarme a echar un vistazo por la ventana. La azafata se me acercó para brindarme algo y le acepté unas donas. Cuando me las trajo, le pregunté el tiempo que faltaba y ella me dijo que en una media hora estaríamos pisando suelo Ruso.
Y así lo anunció unos 15 minutos después. Fue entonces cuando pude ver unos cuantos edificios y casas.
Mientras aterrizábamos me puse a pensar en lo que sucedería en unos minutos más. Estaría en un país desconocido para mí, pero sabía hablar ruso así que no habría problema con eso. Sin embargo, tenía que ir ya a la escuela a registrarme.
Siendo menor de edad, (tengo 17), era responsable la escuela si algo pasaba en el trayecto.
Mi viaje terminó en el aeropuerto de Vnukovo en Moscú. Tenía los músculos agarrotados de tanto estar sentada pero supongo que vale la pena.
Eso espero.
Bajé por la escalerilla mientras un carro nos esperaba para llevarnos a la puerta. Cuando por fin bajaron todos, el carrito avanzó unos 500 mts antes de dejarnos en la puerta de embarque. El lugar estaba nublado, el viento azotaba la mayoría de los abrigos pero yo seguía sin tener frío.
Avancé con la multitud hacia la zona de equipaje. Cuando vi mis maletas las tomé y salí hacia la zona de taxis que estaba a unos cuantos metros de mi. Fue en ese instante en el que percibí una mirada detrás de mí. Cuando me di vuelta, no había nadie. Mire a mi alrededor y vi quien me miraba.
Un chico, de no más de 18 años miraba fijamente hacia mi persona, haciendo que un escalofrío recorriera mi espina dorsal. Rápidamente desvió la mirada al verse descubierto y se dio vuelta para hablar con las otras personas con las que andaba. Pude notar entonces como la mujer y el hombre junto a los otros 6 jóvenes me miraron fijamente, como analizándome.
Caminé rápido hacia la salida más cercana. Eso había estado más que extraño. No conocía a nadie como ellos, por lo que no sabría decir por que me miraron. Sobretodo él. Cuando me voltee a ver justo en la salida, ellos ya no estaban.
Respirando un poco más pausado, salí y arranqué en el primer taxi. Colocando las valijas en el portaequipajes, el taxi partió hacia mi nueva academia que estaba en la parte más al norte del país.
Al llegar, pude apreciar que la imagen en el folleto no era nada. Esta parecía sacada de una historia de terror, solo que tenia elegancia dando una apariencia más acogedora. Justo lo que quería: Climas fríos, nieve casi todo el año y sobretodo, privada. Además de que se especializaba en enseñar a alumnos que, como yo, tienen una fuente de alimentación, por llamarlo así, variada.
Descendí del taxi mientras este sacaba mi valija. Le pagué el viaje y le di el vuelto, que no era poco: le serviría para el combustible de vuelta.
En la puerta, una mujer de unos 46 años me esperaba. Tenía un aspecto de una modelo retirada: Pelo negro azulado, tez pálida y ojos azules. Debía medir unos cuantos cm más que Elissa pues ella me llegaba al hombro.
-“Bienvenida a la Academia de Mirna Devanes, Srta.Valency. Mi nombre es Ámel y seré tu guía aquí”.
-“Gracias.”- dije. Con una mano me abrió la puerta para entrar al vestíbulo. Allí habían obras de diversos artistas: Da Vinci, Botticelli, etc.
-“Srta. Valency, en esta academia privilegiamos la historia como parte de la existencia. Por eso, encontrará en cada pasillo cuadros de diversos pintores, modelos a escala de grandes obras, entre otros. Las clases comienzan a las 7 de la mañana y el almuerzo a las 2. Si me sigue, la podré llevar a su dormitorio”. Caminamos por el pasillo hasta el final, donde dos ascensores desocupados esperaban.
-“Este ascensor.-dijo apuntando al de la derecha.-lleva hasta los salones de clases. Y este.-dijo tomando el de la izquierda.- hasta los dormitorios.”
Mientras tomábamos el ascensor mi guía me decía cosas de la escuela.
-“En su cuarto encontrará el esquema del edificio con el horario de sus clases”.- me dijo mientras salíamos del ascensor.-“el pasillo de la izquierda es el de los chicos y el de la derecha el de las chicas. Este de al medio es para los que comparten el cuarto. Tenemos muchos estudiantes que se casaron entre ellos así que les dimos un cuarto para ambos. Su cuarto es el primero a la derecha. La cena se servirá en una hora. La esperamos mas tarde”.- me dijo y bajó por el mismo ascensor.
Iba a ingresar al pasillo de las chicas cuando noté la misma mirada que en el aeropuerto.
Me di vuelta y lo vi.
Tenía el cabello color oro como el mío, una piel pálida, como de porcelana y un cuerpo por el que muchos chicos, incluido Patrick, morirían por tener.
Mientras lo observaba y él a mi, se acercó hasta estar a unos cuantos centímetros de mi.
-“Hola.-Me dijo. Su voz sonó tranquila pero con un toque de ansiedad.- Me llamo Jean Philippe.”
- “Hola.- le respondí. -Soy Krishna. Creo haberte visto en el aeropuerto…”
-“Si. Mis padres se iban de viaje y yo junto a mis hermanos nos quedamos en la academia. Lamento haberte asustado.”- me dijo. Noté que la ansiedad de su voz aumentaba a cada instante.
-“Tranquilo.- le dije, tratando de que se le quitara la ansiedad.- Perdón, tengo que ir a dejar las valijas…”
- “te ayudo.- me dijo. No alcancé a responder cuando ya las tenía en sus manos.- ¿Cuál es tu cuarto?”-me pregunto rápidamente.
-“El primero a la derecha”.- le respondí. Mientras caminábamos unos cuantos metros, noté que aquí mi piel podría pasar desapercibida. Todo gracias a la sangre de mi padre, me dije.
- “¿Estas bien?”.-me pregunto.-“Estas muy callada…”
- “Solo estaba pensando. Donde vivía antes mi piel parecía extraña, por la sangre de mi padre, por lo que parecía un bicho raro…”
-“Nunca digas eso de nuevo.- me interrumpió.- Eres hermosa…”- se le escapó. Al instante, me ruboricé mientras él dejaba las maletas en la puerta de mi cuarto.- “eh… supongo que te veré en la cena.”.- me dijo.
No alcancé a responderle pues ya se había marchado.
Haciendo un leve movimiento de hombros, abrí la puerta de mi cuarto. En la esquina había un escritorio con una carpeta: debían ser los planos y horarios. Mas a derecha, una puerta conducente al baño. Junto a este, mi cama ya lista, junto a una mesita de noche y un pequeño teléfono con lámpara.
Colocando mis valijas sobre la cama, abrí la primera sacando una foto de hace 15 años. En ella, mi madre me sostenía en sus brazos mientras mi padre la abrazaba a ella por detrás. Cabello negro en contraste al de mi padre pero con ojos color azul, mi madre había sido, según Liz, la envidia de las chicas en la escuela.
Sobretodo cuando llegó a la ciudad mi padre, Alexandre Valency.
Ellos habían empezado a salir cuando mi madre tenía 19 pero se conocían hace mas de 2. Recién después de dos años de relación, habían decidido casarse. Según la madre de una de mis compañeras, mi madre había sido la persona más feliz de toda la costa italiana.
Eran los únicos recuerdos de ellos que tenía, pues habían muerto en un accidente en la carretera cuando tenía 1 año. Poco después me fui a vivir con mi tía materna, quien siempre me apoyó.
Sacando mas cosas, coloqué el celular en la mesita de noche junto al mp4.
Abrí los cajones del pequeño closet que poseía y ubiqué mi ropa, que era poca ya que donde vivía el clima era muy calido y aquí no serviría.
Tomé una toalla, una blusa de seda y una mini falda junto con botas que le hacían juego y me fui a la ducha. El agua estaba tibia, justo como me gustaba. Aproveché para cepillarme bien el cabello y secarlo con la toalla para luego alisarlo. Era una costumbre que adopté de Elissa.
Me puse mi blusa junto con la mini falda y me miré al espejo. Mi blanca piel relucía aún más con la mini falda y la blusa, pues mi piel era mucho más pálida que esta. Mi cabello, aún mojado, era largo hasta las caderas.
Sin embargo, pude notar un cierto brillo en mis ojos que no había visto nunca, sobretodo si mis ojos eran grises, atrayentes, según Elissa.
Esperé unos minutos y encendí el alisador. En los 25 minutos que me demoré en alisarlo, cargué mi celular y mi mp4.
Cuando vi la hora, me di cuenta que faltaban 5 minutos para la cena.
Y entonces recordé a Jean Philippe.
¿Estaría el ahí? ¿Me hablaría?
Mis sospechas se hicieron ciertas cuando, al bajar al comedor, Jean estaba apoyado en el muro. Parecía un modelo heleno esculpido ahí donde estaba. Observé el subir y bajar de su pecho antes de que me dirigiera la palabra.
-“Buenas noches, Krishna. Te estaba esperando”.- me dijo con voz demasiado seductora para mi satisfacción.
Pude notar como las chicas que bajaban en el mismo ascensor que yo suspiraban y me miraban con celos. Me reí al pensar que yo solo era la nueva y ya tenían celos. Él también debió notarlo por que también rió.- “Vamos. Mis hermanos me esperan también.”
- “Quizás deba irme a otra mesa…”- dije bajito pero el me oyó.
-“Nada de eso.”- me dijo y pasó una de sus manos por mi hombro. El era mas alto que yo, que media metro ochenta y cinco.-“hoy te sientas con los Fallen.”
Mientras Jean me conducía por las mesas, pude notar donde me llevaba. La última mesa del comedor estaba ocupada por las 6 personas que vi en el aeropuerto. Mientras más me acercaba, mas bajaba mi autoestima. De pronto, habíamos llegado.
-“Krishna, ellos son mis hermanos”.-dijo apuntándolos a todos.- “Ella es Marie Anne”.-dijo apuntando a la chica del medio.
Debía tener 19 años. Tenía el cabello pelirrojo, piel tan pálida como sus hermanos y ojos color chocolate.- Ella es Eimy Anne.-dijo apuntando a la otra chica, que era igual a Marie Anne excepto por sus ojos. Los de ella eran negros.- ellas son gemelas.- respondió ante mi confusión. Debió haberse reflejado en mi cara el parecido que tenían.
- “Este monstruo de aquí es John”.- el mencionado rió con ganas mientras recibía un golpe en el hombro de parte de Jean.- “Es un payaso”.- apuntó. John me miró y me guiño el ojo.
- “Ya para de seducirla, John.”- dijo Marie Anne.- “o te quedas afuera esta noche.”
- “A vale. Lo siento, cariñito…”- dijo John riendo. Sin embargo yo estaba confundida. Jean debió notarlo porque al momento me aclaró:
- “Marie Anne, Eimy Anne y Diane Marie.”- dijo Jean, apuntando también a la más pequeña del grupo; tenia cara de niña pero su corte de pelo delataba ser mayor.- “son hermanas mientras que John, Louis y Marius son trillizos. Todos son adoptados excepto yo.”
- “Si ya nos conocemos esa historia Jean.”- dijo Diane. Parecía fastidiada.
- “Pero ella no.”- aclaró Marius. Él tenía el cabello color marrón y ojos del mismo color.-“Philippe y Marie nos adoptaron. Nuestros padres habían muerto y si no nos adoptaba nadie, tendríamos que ir a un orfanato. Desde entonces estamos juntos.”
-“ah.”- fue todo lo que pude decir.
- “El único autista aquí es Jean”.- dijo John llevándose un buen golpe en el hombro de parte de este.- “auch. Eso dolió, J.”
-“¡¡te lo mereces, Johnny!!” dijo el en son de broma. Todos en la mesa rieron y yo con ellos.
-“¿Y tú de donde eres, Krishna?”- me preguntó Eimy evitando regañar a Jean y John - “tu piel pálida me sorprende. No es mucha la gente que es así.”
-“Si, conozco poca gente así, excepto estos brutos” dijo Marie Anne.
- “Mi padre era de Francés. El tenía sangre albina creo. Mi madre era italiana, pero murieron según tengo entendido en un accidente de coche cuando tenia un año”.- pude notar el cambio en la mirada de Jean. Era de compasión- “Como era pequeña, me llevó algunos años hacerme independiente, y cuando tuve la oportunidad, acepté la beca aquí.”
-“Que te otorguen beca aquí es muy bueno. Pocos de los estudiantes aquí poseen una. ¿Eres buena estudiante?” Me preguntó Marius.
-“Tenía clases intensivas de idiomas e historia. Matemáticas nunca fue mi fuerte pero si las artes. Ciencias no es lo mío tampoco.” Respondí. La verdad es que nunca Ciencias estaría junto conmigo. No con mi necesidad.
- “¿No extrañas vivir en Italia?”- me preguntó John.-“El calor es insoportable”
- “Para Nada. Se que estarán mejor sin mí y mis males. Además nunca me gustó el calor- dije en son de broma- Una vez caminaba luego del instituto cuando me atacó un vamp…”- me callé. Pude notar como la vista de todos se congelaba.
Un silencio que no escuchaba hace ya años se extendió por toda la mesa. “maldita bocota” mascullé para mi misma “sabes que eso asusta a la gente…”
- ¿Te…atacó un vampiro?- dijo Marie Anne. Si sus rostros podían ser más pálidos, este era el momento.
- Yo…
- Solo responde, Krishna. Por favor.- dijo Jean. Su rostro no podía estar mas serio - ¿Es cierto?
“Maldita sea” me dije mentalmente antes de responder.
- A si es. Sin embargo, por alguna razón, se alejó en el momento en que lo ví. Fue como si algo dentro de mí lo impulsara a alejarse…- dije yo. Recordaba ese momento como si fuera ayer…La cara de ese ser, sus ojos inyectados en sangre…Mi corazón bombeando mas sangre de lo normal.
- ¿se fue?- dijo Eimy.- ¿resistió la tentación?
Yo solo asentí.
Comienzo
No miré hacia atrás. Sabía que si lo hacia, Patrick estaría con los brazos abiertos para recibirme. También conocía a Elissa lo suficiente como para que me aceptara también. Así que caminé por los controles de seguridad donde podría mirarlos sin que ellos me vieran, pues los vidrios estaban polarizados.
Lo que ví fue a Elissa y a mi mejor amigo, consolándose el uno al otro.
Elissa era la mejor persona para curar su corazón.
Observé la mirada angustiosa de Patrick y la de apoyo de Elissa. Eran las mejores personas que conocía pero aun así sentía que no era del todo yo con ellos. Algo faltaba. O era yo la que nunca iba a funcionar bien.
Y me di cuenta que mi decisión fue la correcta.
Conocía a Elissa desde que tengo 8 y, habiendo compartido con ella la mayoría de mi vida, sabia que dejarla con Patrick haría que me perdonara por la drástica decisión que tomé hace 1 mes.
Patrick era otro cuento.
El era el mejor amigo de todos. Incluso más amigo que la propia Elissa. Conozco a Patrick desde los 5, cuando nadie me dio una mano al llegar a la escuela. Fue entonces cuando nos hicimos inseparables.
Hace 3 meses me pidió ir al baile como pareja. Y fue entonces que me replanteé la vida.
Había estado atada a mis amigos desde tiempos mejores. Pero era hora de soltar los lazos.
Así que cuando me ofrecieron la beca para irme al extranjero no dude en tomarla. Patrick y Elissa se resistieron a la idea de que me fuera, sobretodo Patrick.
Elissa sabía que todo era por mi bien y lo aceptó luego. Tomé mi pequeño bolso de la zona de registros y caminé hacia la puerta de abordaje. La mayoría de los pasajeros iba de blusa y pantalón, con un abrigo en sus brazos. La verdad es que yo también debería llevar uno pero no quise. La temperatura en la zona era lo bastante alta como para andar con un abrigo a medio día en Roma, con 32 grados de calor y el cielo totalmente despejado, haciendo que los rayos del sol se concentraran en la mayoría de la gente, excepto yo que nunca terminaría después de 5 tardes al sol morocha.
Recordé que nunca más dejo que ellos me vengan a despedir al aeropuerto. Aunque en realidad, es que si vuelvo a Italia será en un largo tiempo.
La azafata repasó las advertencias de vuelo antes de que el capitán de vuelo anunciara por el altavoz que íbamos a despegar.
Recogimos unos cuantos pasajeros en el aeropuerto Frances Charles de Gaulle. Allí bajaron unos 12 y subieron 8. Luego de que recargaran el suficiente combustible para llegar hasta Moscú, el viaje no se detuvo. Me maldecía a mi misma por esa estúpida renuencia a no dormir mientras viajo, ya sea un auto o un avión. Cogí el mp4 y me recosté en el asiento.
Deberán haber pasado unas cuantas horas antes de que se me acabara la batería, por lo que tuve que apagarlo y dedicarme a echar un vistazo por la ventana. La azafata se me acercó para brindarme algo y le acepté unas donas. Cuando me las trajo, le pregunté el tiempo que faltaba y ella me dijo que en una media hora estaríamos pisando suelo Ruso.
Y así lo anunció unos 15 minutos después. Fue entonces cuando pude ver unos cuantos edificios y casas.
Mientras aterrizábamos me puse a pensar en lo que sucedería en unos minutos más. Estaría en un país desconocido para mí, pero sabía hablar ruso así que no habría problema con eso. Sin embargo, tenía que ir ya a la escuela a registrarme.
Siendo menor de edad, (tengo 17), era responsable la escuela si algo pasaba en el trayecto.
Mi viaje terminó en el aeropuerto de Vnukovo en Moscú. Tenía los músculos agarrotados de tanto estar sentada pero supongo que vale la pena.
Eso espero.
Bajé por la escalerilla mientras un carro nos esperaba para llevarnos a la puerta. Cuando por fin bajaron todos, el carrito avanzó unos 500 mts antes de dejarnos en la puerta de embarque. El lugar estaba nublado, el viento azotaba la mayoría de los abrigos pero yo seguía sin tener frío.
Avancé con la multitud hacia la zona de equipaje. Cuando vi mis maletas las tomé y salí hacia la zona de taxis que estaba a unos cuantos metros de mi. Fue en ese instante en el que percibí una mirada detrás de mí. Cuando me di vuelta, no había nadie. Mire a mi alrededor y vi quien me miraba.
Un chico, de no más de 18 años miraba fijamente hacia mi persona, haciendo que un escalofrío recorriera mi espina dorsal. Rápidamente desvió la mirada al verse descubierto y se dio vuelta para hablar con las otras personas con las que andaba. Pude notar entonces como la mujer y el hombre junto a los otros 6 jóvenes me miraron fijamente, como analizándome.
Caminé rápido hacia la salida más cercana. Eso había estado más que extraño. No conocía a nadie como ellos, por lo que no sabría decir por que me miraron. Sobretodo él. Cuando me voltee a ver justo en la salida, ellos ya no estaban.
Respirando un poco más pausado, salí y arranqué en el primer taxi. Colocando las valijas en el portaequipajes, el taxi partió hacia mi nueva academia que estaba en la parte más al norte del país.
Al llegar, pude apreciar que la imagen en el folleto no era nada. Esta parecía sacada de una historia de terror, solo que tenia elegancia dando una apariencia más acogedora. Justo lo que quería: Climas fríos, nieve casi todo el año y sobretodo, privada. Además de que se especializaba en enseñar a alumnos que, como yo, tienen una fuente de alimentación, por llamarlo así, variada.
Descendí del taxi mientras este sacaba mi valija. Le pagué el viaje y le di el vuelto, que no era poco: le serviría para el combustible de vuelta.
En la puerta, una mujer de unos 46 años me esperaba. Tenía un aspecto de una modelo retirada: Pelo negro azulado, tez pálida y ojos azules. Debía medir unos cuantos cm más que Elissa pues ella me llegaba al hombro.
-“Bienvenida a la Academia de Mirna Devanes, Srta.Valency. Mi nombre es Ámel y seré tu guía aquí”.
-“Gracias.”- dije. Con una mano me abrió la puerta para entrar al vestíbulo. Allí habían obras de diversos artistas: Da Vinci, Botticelli, etc.
-“Srta. Valency, en esta academia privilegiamos la historia como parte de la existencia. Por eso, encontrará en cada pasillo cuadros de diversos pintores, modelos a escala de grandes obras, entre otros. Las clases comienzan a las 7 de la mañana y el almuerzo a las 2. Si me sigue, la podré llevar a su dormitorio”. Caminamos por el pasillo hasta el final, donde dos ascensores desocupados esperaban.
-“Este ascensor.-dijo apuntando al de la derecha.-lleva hasta los salones de clases. Y este.-dijo tomando el de la izquierda.- hasta los dormitorios.”
Mientras tomábamos el ascensor mi guía me decía cosas de la escuela.
-“En su cuarto encontrará el esquema del edificio con el horario de sus clases”.- me dijo mientras salíamos del ascensor.-“el pasillo de la izquierda es el de los chicos y el de la derecha el de las chicas. Este de al medio es para los que comparten el cuarto. Tenemos muchos estudiantes que se casaron entre ellos así que les dimos un cuarto para ambos. Su cuarto es el primero a la derecha. La cena se servirá en una hora. La esperamos mas tarde”.- me dijo y bajó por el mismo ascensor.
Iba a ingresar al pasillo de las chicas cuando noté la misma mirada que en el aeropuerto.
Me di vuelta y lo vi.
Tenía el cabello color oro como el mío, una piel pálida, como de porcelana y un cuerpo por el que muchos chicos, incluido Patrick, morirían por tener.
Mientras lo observaba y él a mi, se acercó hasta estar a unos cuantos centímetros de mi.
-“Hola.-Me dijo. Su voz sonó tranquila pero con un toque de ansiedad.- Me llamo Jean Philippe.”
- “Hola.- le respondí. -Soy Krishna. Creo haberte visto en el aeropuerto…”
-“Si. Mis padres se iban de viaje y yo junto a mis hermanos nos quedamos en la academia. Lamento haberte asustado.”- me dijo. Noté que la ansiedad de su voz aumentaba a cada instante.
-“Tranquilo.- le dije, tratando de que se le quitara la ansiedad.- Perdón, tengo que ir a dejar las valijas…”
- “te ayudo.- me dijo. No alcancé a responder cuando ya las tenía en sus manos.- ¿Cuál es tu cuarto?”-me pregunto rápidamente.
-“El primero a la derecha”.- le respondí. Mientras caminábamos unos cuantos metros, noté que aquí mi piel podría pasar desapercibida. Todo gracias a la sangre de mi padre, me dije.
- “¿Estas bien?”.-me pregunto.-“Estas muy callada…”
- “Solo estaba pensando. Donde vivía antes mi piel parecía extraña, por la sangre de mi padre, por lo que parecía un bicho raro…”
-“Nunca digas eso de nuevo.- me interrumpió.- Eres hermosa…”- se le escapó. Al instante, me ruboricé mientras él dejaba las maletas en la puerta de mi cuarto.- “eh… supongo que te veré en la cena.”.- me dijo.
No alcancé a responderle pues ya se había marchado.
Haciendo un leve movimiento de hombros, abrí la puerta de mi cuarto. En la esquina había un escritorio con una carpeta: debían ser los planos y horarios. Mas a derecha, una puerta conducente al baño. Junto a este, mi cama ya lista, junto a una mesita de noche y un pequeño teléfono con lámpara.
Colocando mis valijas sobre la cama, abrí la primera sacando una foto de hace 15 años. En ella, mi madre me sostenía en sus brazos mientras mi padre la abrazaba a ella por detrás. Cabello negro en contraste al de mi padre pero con ojos color azul, mi madre había sido, según Liz, la envidia de las chicas en la escuela.
Sobretodo cuando llegó a la ciudad mi padre, Alexandre Valency.
Ellos habían empezado a salir cuando mi madre tenía 19 pero se conocían hace mas de 2. Recién después de dos años de relación, habían decidido casarse. Según la madre de una de mis compañeras, mi madre había sido la persona más feliz de toda la costa italiana.
Eran los únicos recuerdos de ellos que tenía, pues habían muerto en un accidente en la carretera cuando tenía 1 año. Poco después me fui a vivir con mi tía materna, quien siempre me apoyó.
Sacando mas cosas, coloqué el celular en la mesita de noche junto al mp4.
Abrí los cajones del pequeño closet que poseía y ubiqué mi ropa, que era poca ya que donde vivía el clima era muy calido y aquí no serviría.
Tomé una toalla, una blusa de seda y una mini falda junto con botas que le hacían juego y me fui a la ducha. El agua estaba tibia, justo como me gustaba. Aproveché para cepillarme bien el cabello y secarlo con la toalla para luego alisarlo. Era una costumbre que adopté de Elissa.
Me puse mi blusa junto con la mini falda y me miré al espejo. Mi blanca piel relucía aún más con la mini falda y la blusa, pues mi piel era mucho más pálida que esta. Mi cabello, aún mojado, era largo hasta las caderas.
Sin embargo, pude notar un cierto brillo en mis ojos que no había visto nunca, sobretodo si mis ojos eran grises, atrayentes, según Elissa.
Esperé unos minutos y encendí el alisador. En los 25 minutos que me demoré en alisarlo, cargué mi celular y mi mp4.
Cuando vi la hora, me di cuenta que faltaban 5 minutos para la cena.
Y entonces recordé a Jean Philippe.
¿Estaría el ahí? ¿Me hablaría?
Mis sospechas se hicieron ciertas cuando, al bajar al comedor, Jean estaba apoyado en el muro. Parecía un modelo heleno esculpido ahí donde estaba. Observé el subir y bajar de su pecho antes de que me dirigiera la palabra.
-“Buenas noches, Krishna. Te estaba esperando”.- me dijo con voz demasiado seductora para mi satisfacción.
Pude notar como las chicas que bajaban en el mismo ascensor que yo suspiraban y me miraban con celos. Me reí al pensar que yo solo era la nueva y ya tenían celos. Él también debió notarlo por que también rió.- “Vamos. Mis hermanos me esperan también.”
- “Quizás deba irme a otra mesa…”- dije bajito pero el me oyó.
-“Nada de eso.”- me dijo y pasó una de sus manos por mi hombro. El era mas alto que yo, que media metro ochenta y cinco.-“hoy te sientas con los Fallen.”
Mientras Jean me conducía por las mesas, pude notar donde me llevaba. La última mesa del comedor estaba ocupada por las 6 personas que vi en el aeropuerto. Mientras más me acercaba, mas bajaba mi autoestima. De pronto, habíamos llegado.
-“Krishna, ellos son mis hermanos”.-dijo apuntándolos a todos.- “Ella es Marie Anne”.-dijo apuntando a la chica del medio.
Debía tener 19 años. Tenía el cabello pelirrojo, piel tan pálida como sus hermanos y ojos color chocolate.- Ella es Eimy Anne.-dijo apuntando a la otra chica, que era igual a Marie Anne excepto por sus ojos. Los de ella eran negros.- ellas son gemelas.- respondió ante mi confusión. Debió haberse reflejado en mi cara el parecido que tenían.
- “Este monstruo de aquí es John”.- el mencionado rió con ganas mientras recibía un golpe en el hombro de parte de Jean.- “Es un payaso”.- apuntó. John me miró y me guiño el ojo.
- “Ya para de seducirla, John.”- dijo Marie Anne.- “o te quedas afuera esta noche.”
- “A vale. Lo siento, cariñito…”- dijo John riendo. Sin embargo yo estaba confundida. Jean debió notarlo porque al momento me aclaró:
- “Marie Anne, Eimy Anne y Diane Marie.”- dijo Jean, apuntando también a la más pequeña del grupo; tenia cara de niña pero su corte de pelo delataba ser mayor.- “son hermanas mientras que John, Louis y Marius son trillizos. Todos son adoptados excepto yo.”
- “Si ya nos conocemos esa historia Jean.”- dijo Diane. Parecía fastidiada.
- “Pero ella no.”- aclaró Marius. Él tenía el cabello color marrón y ojos del mismo color.-“Philippe y Marie nos adoptaron. Nuestros padres habían muerto y si no nos adoptaba nadie, tendríamos que ir a un orfanato. Desde entonces estamos juntos.”
-“ah.”- fue todo lo que pude decir.
- “El único autista aquí es Jean”.- dijo John llevándose un buen golpe en el hombro de parte de este.- “auch. Eso dolió, J.”
-“¡¡te lo mereces, Johnny!!” dijo el en son de broma. Todos en la mesa rieron y yo con ellos.
-“¿Y tú de donde eres, Krishna?”- me preguntó Eimy evitando regañar a Jean y John - “tu piel pálida me sorprende. No es mucha la gente que es así.”
-“Si, conozco poca gente así, excepto estos brutos” dijo Marie Anne.
- “Mi padre era de Francés. El tenía sangre albina creo. Mi madre era italiana, pero murieron según tengo entendido en un accidente de coche cuando tenia un año”.- pude notar el cambio en la mirada de Jean. Era de compasión- “Como era pequeña, me llevó algunos años hacerme independiente, y cuando tuve la oportunidad, acepté la beca aquí.”
-“Que te otorguen beca aquí es muy bueno. Pocos de los estudiantes aquí poseen una. ¿Eres buena estudiante?” Me preguntó Marius.
-“Tenía clases intensivas de idiomas e historia. Matemáticas nunca fue mi fuerte pero si las artes. Ciencias no es lo mío tampoco.” Respondí. La verdad es que nunca Ciencias estaría junto conmigo. No con mi necesidad.
- “¿No extrañas vivir en Italia?”- me preguntó John.-“El calor es insoportable”
- “Para Nada. Se que estarán mejor sin mí y mis males. Además nunca me gustó el calor- dije en son de broma- Una vez caminaba luego del instituto cuando me atacó un vamp…”- me callé. Pude notar como la vista de todos se congelaba.
Un silencio que no escuchaba hace ya años se extendió por toda la mesa. “maldita bocota” mascullé para mi misma “sabes que eso asusta a la gente…”
- ¿Te…atacó un vampiro?- dijo Marie Anne. Si sus rostros podían ser más pálidos, este era el momento.
- Yo…
- Solo responde, Krishna. Por favor.- dijo Jean. Su rostro no podía estar mas serio - ¿Es cierto?
“Maldita sea” me dije mentalmente antes de responder.
- A si es. Sin embargo, por alguna razón, se alejó en el momento en que lo ví. Fue como si algo dentro de mí lo impulsara a alejarse…- dije yo. Recordaba ese momento como si fuera ayer…La cara de ese ser, sus ojos inyectados en sangre…Mi corazón bombeando mas sangre de lo normal.
- ¿se fue?- dijo Eimy.- ¿resistió la tentación?
Yo solo asentí.
nee-chan me encanto *o*
ResponderEliminarsigelo
me encanta el drama que tiene es muy bueno