domingo, 12 de abril de 2009

Krishna Valency: Chronicles of a New Vampire
By Niamey Isabella Cullen
Cynthia Hernández
Novela 2009


¨Por que los vampiros existen mientras los pensemos...¡SIGAMOS ASI! XD"¨



Capitulo Dos
Recuerdos y Sueños


- Es hora de dormir, jóvenes.- dijo una voz detrás de Louis. Era la mujer que fue mi guía.

- Si, maestra.- dijo Eimy mientras se tomaba del brazo de John. Lo mismo hizo Louis con Marie Anne y Marius con Diane. Yo me hubiera quedado sentada si no hubiera sentido la mano de Jean rodear mi cintura. Mientras Eimy y John iban adelante para detener el ascensor, pude notar como ellos me dirigían una mirada bastante extraña, como si fuera un objeto de investigación.

En el ascensor, el silencio se hizo insoportable. Sin embargo, no abrí la boca.
Cuando llegamos, todos se fueron por el pasillo del medio. Yo me quede ahí, con la mano de Jean en mi cintura mientras recordaba como había pasado todo.

Estaba saliendo tarde del instituto, que solo quedaba a 12 cuadras de mi casa. Los faroles ya estaban encendidos y tenía todo guardado en el bolso. De repente, cuando faltaban unas 9 cuadras, todos los faroles de la calle se apagaron. Quedé a oscuras. Comencé a caminar más rápido de lo normal, aunque siendo atleta no me sorprendió que llegara la 6ª cuadra mas rápido de lo normal.

De pronto, lo vi.


Un hombre de unos 40 años se acercaba rápidamente hacia mi, demasiado rápido para un humano normal. Su tez era pálida, tanto como la mía pero lo que me llamó la atención fueron sus ojos.

Ojos rojos, como si fueran lentes especiales, pero sabía que no lo eran, por que no los fabricaban así. Sus dientes, eran como los del libro que me había empeñado en leer antes de las vacaciones.

Intenté correr cuando se acercó más a mí, pero no pude. Me había congelado en aquel lugar. No podía moverme.

Estaba ya a solo 50 cm de mí cuando se detuvo. Sus ojos se volvieron color azul y su mirada se detuvo en mis ojos. Pude ver como el terror invadía su ser y salió corriendo. Tarde unos 5 minutos para comprender lo que había pasado. No se lo dije a nadie, solo le dije a mi tía que me retrasé leyendo. Eso solo quedaría como algo pasado.

-“Krishna…Krishna…”- dijo una voz sacándome de ese letargo en el que me había sumido. Era Jean. Cuando dirigí mi mirada hacia él, noté que no estaba de pie. Miré hacia todos lados y comprendí que estaba en mi cuarto.

- “¿Jean?”

-“Shh…tranquila.”- me dijo el, pasando una de sus manos por mi cabello.

Cuando tocó mi frente sus ojos se abrieron asustados, como si hubiera cometido un delito capital. Y yo comprendí que algo andaba mal. Generalmente, cuando tocaba a alguien se sentía como agua hirviendo. Pero no con Jean. Su mano se sentía cálida, como si fuera de mi misma temperatura corporal

- “¿Qué…Pasó?”.- le pregunté

- “Te quedaste como ida en el pasillo”.- me dijo. El tono preocupado de su voz delataba la inquietud que sentía.-“Tu cuerpo se puso pesado y no tuve otra solución que traerte a tu cuarto…”

-“Gracias”, le dije para hacerlo sentir mejor

- “estabas como hablando en sueños…Llamabas a alguien llamado Herah…”- me dijo el. Su mano no se apartó de mi frente.

- “¿Herah?”.-dije yo confundida.

- “¿No la conoces…?”- me preguntó el.

¿Herah? Me pregunté yo. Fue entonces cuando recordé que Liz Lae, mi tía, me contaba sobre mis padrinos.

-“Es mi madrina.”- le dije a Jean. Su mirada se congeló.-“nunca la he visto. Solo se que se llama así por que Liz Lae me contó sobre mi padre. Ella era su hermana…”

- “Ya veo…”-dijo el. Parecía preocupado por algo.-“Debo irme. Te veo mañana”. Me dijo. Me miró un segundo y luego me dio un beso en la frente.

- “Adiós”, Le dije yo mientras él abandonaba el cuarto.

Cuando me levanté, vi que tenía unas 15 llamadas perdidas de parte de Elissa. Le marqué para saber como iba todo.

- “Aló: ¡Kas!…”- dijo ella y pude escuchar un ruido de sillas muy familiar.-“Hola Kas”- me dijo Patrick. Pude escuchar como Elissa gritaba por el teléfono “te quiero”

- “Hola chicos”.-les dije yo.-“¿Cómo va todo?”

-“Ya sabes. Desde que te fuiste nada es igual”.-dijo Patrick. El era una de las razones por las que me alejé de Italia: El me amaba, pero yo a el como una amiga. Y Elissa lo amaba con todo su corazón.

- “Déjate de hablar porquerías. Debes ser feliz y trata de no hacer enojar a Elissa.” Mas callada le dije “ella te quiere Patrick. Ella corresponde tu amor por mí. Dale una oportunidad…”

- “Lo pensaré.” Me dijo el sin mucho entusiasmo.

-“Dame con Elissa, Patrick”.-dije yo y sentí como ella tomaba en teléfono.- “Eli, cariño.”-le dije yo.-“ya le tiré el anzuelo, es tu oportunidad. No la desaproveches”.- le dije.

-“Te quiero mucho, Kas”- me dijo ella y comprendí que estaba llorando.

- “No llores Eli. Que pasaría si te dijera que conozco a unos chicos…” le dije yo para que olvidara el llanto.

- “¿Qué?” dijo ella. Como creí, lo había olvidado.

- “Son hermanos. Me caen bien.”-le dije yo haciéndome la tonta.

-“Alguno guapo debe haber para que me lo digas…” dijo ella y soltó una risita que significaba o hablaba por mi cuenta o me enviaba una bomba por correo.

-“pues…si. Se llama Jean. Es bastante agradable, pese a conocerlos una hora” dije yo y me reí. Elissa rió junto conmigo.

Era tan sencillo hablar con ella. La extrañaría.

-“me debo ir, Kas” dijo ella con la voz apagada “van a ser las 8 de la mañana y no quiero llegar tarde” dijo seria y luego rió.

- “Siempre vas a llegar tarde, Eli, es tu naturaleza…” Reí yo también. No pude evitar emitir un bostezo.

- “Tu duerme Kas. El viaje fue largo” Me dijo al escuchar mi bostezo.

- “Te quiero Eli.” Le dije yo despidiéndome.

-“Y yo a ti Kas. Adiós”. Y colgó. Dejé el teléfono en la mesita de noche y busqué en la maleta mi pijama. Tomé mi favorito y me lo puse. Era revelador pero cómodo. Tomé el cepillo para el pelo y me lo peiné.

Mientras me acostaba, no pude evitar en como seria Herah. Me la imaginaba de cabello color bronce, ojos grises, dentadura perfecta y cuerpo perfecto.
La viva imagen de la perfección. No se como, pero creo estar en lo correcto. Como si la hubiera visto antes.

Los 20 días siguientes fueron normales. Mis clases se compartían con Diane y Marius, pero ninguna hasta el momento con Jean. Esa noche de agosto me dormí con temor.

Poco después sabría por que.

Un paraje oscuro. Una sombra extenderse por toda la zona. Corrí lo máximo que me dieron las piernas, como si la sombra me quisiera a mí.
Cuando llegué al final me di cuenta que no tenia salida. Y empecé a sudar y tiritar.

Y fue cuando los vi. Dos hombres y dos mujeres, saliendo de las sombras. Los hombres se parecían mucho el uno al otro. Mientras que las mujeres eran distintas. Pero reconocí primero a una. Era la que según Liz Lae era mi madrina. Pero sus ojos, grises, estaban inyectados en sangre, al igual que los de los otros dos.

Pero fue cuando miré a la otra mujer que cuando empecé quedar en shock. Era mi madre. Pero no la que conocía por la foto. Esta era más alta, con una figura escultural, pero sus ojos eran como los que yo conocía.
Una lágrima escapó de mis ojos y mis pies se movieron hacia ella. Sus brazos abiertos, como si me estuviera recibiendo, se abrían hacia mí.

Pero luego todo se volvió confuso. Un ruido a lo lejos hizo que abriera los ojos.
Estaba en mi cuarto, era hora de despertar. Cuando vi la hora, me di cuenta que eran las 5 de la mañana. Me levanté y tomé una ducha fría para despertarme. El sueño todavía estaba en mi mente, como si quisiera seguir. Salí de la ducha y me fui al escritorio, tomando la carpeta con el horario de clases.

A las 6 era el desayuno y como habían cambiado el horario, mi primera clase de hoy seria Lengua.
Abrí el closet y tomé una falda con zapatos de tacón junto con una blusa de escote.
Lista para ir a desayunar, mandé ese sueño a la caja del olvido momentáneo, por que sabía que cuando llegara la noche y me durmiera, este volvería a mí como siempre lo hacia cuando un sueño quedaba inconcluso hasta que estuviera completo.
Tomé el pequeño bolso donde guardaba el cuaderno de notas, la carpeta con el mapa de la academia y salí rumbo al comedor.

Mientras salía de mi cuarto, no pude evitar pensar en Jean. Pese a que lo conocía de hace poco menos de un mes, se preocupaba por mi como si lleváramos años haciéndolo.

Sacando esos pensamientos de mi mente llegué al ascensor. En el, Jean y sus hermanos me esperaban.

-“Buenas, Krishna.”- me dijo John.

- “Buenas a todos.” Respondí yo.

- “¿No tienes frío?”- me preguntó Jean. El llevaba una camisa blanca con un pantalón color negro.

- “No.” Respondí yo. Y me di cuenta que no era la única con falda y blusa. Diane llevaba una mini falda con un abrigo en sus brazos, junto con una blusa de seda roja -“Siempre he tenido problemas de temperatura. Puedo estar en la Antártida misma y andar en ropa interior y no tener frío.”

-“ah.” Fue todo lo que me dijo Diane.

-“eh… ¿Cuál es tu clase de hoy? Se que cambiaron los horarios…”Me preguntó Jean mandando la otra conversación al diablo.

- “Lengua” respondí yo. Y entonces comprendí que tenía la esperanza de compartiéramos mas.

-“Te toca conmigo y Diane” dijo Marius riendo feliz. “Yo te cuidare” me dijo y reí con el.

-“Gracias. Siempre tengo accidentes” reí yo para que olvidaran lo que había pasado.


-“¿Y después?” Me preguntó Marie Anne.

-“Umm… creo que decía Historia” dije yo titubeando un poco. No estaba segura. En eso el ascensor se detuvo. Al abrir las puertas, Jean me tomó de la cintura y me guió hacia la mesa de ellos. Pude notar las miradas de celos y envidia dirigidas hacia mí.

-“Te toca conmigo” Dijo Jean feliz. Pude sentir el agarre de su mano en mi cintura más fuerte. “Te paso a buscar a Lengua”

-“Dile que si, Krishna. Sino, se pondrá gruñón…” alcanzó a decir John cuando un golpe de la mano de Jean se estrelló contra su hombro.”Auch”

-“supongo” dije yo. No estaba acostumbrada a esa clase de afecto.

-“Excelente. ¿Que queréis para desayunar?” preguntó Jean a todos los de la mesa.

-“Lo mismo de siempre, J.” respondió Marius

-“¿Y tu?” dijo John preguntándome

-“eh…yo tengo una dieta especial. Ya desayuné en mi cuarto” Si se enteraran que tomo…

-“mmm...…creo que tienes lo mismo que yo” dijo Jean. Yo lo miré. “¿te inyectas sangre cada dos semanas?” dijo despacio en mi oído.

-“Como… ¿Cómo lo sabes?” dije yo sorprendida. Siempre que se enteraban salían corriendo.

-“Tenemos la misma temperatura corporal.” dijo el como si nada. “Aquel día me di cuenta.” Se refería a cuando recordé el incidente con el vampiro…

-“Si…” dije yo. Estaba totalmente sorprendida.

-“No solo yo” dijo Jean “mis hermanos también”

-“Yo iré a buscar los vasos” dijo Marius.

Mientras Marius iba por los vasos, James me mantenía abrazada a el. Era un poco extraño. Era como si yo fuera de él.

Cuando volvió con los 7 vasos, me di cuenta de que quizás aquí si encajaría.

-“¿Qué piensas?”Me preguntó James poniendo su mano en mi rostro, girándolo hacia el.

-“Es solo que hace años que no me sentía así…como si estuviera en casa” dije yo tratando de no preocuparlo más y desviando la mirada.

-“Te comprendo” dijo el volviendo a mirarme a la cara. “Pero aquí todos somos diferentes. No te preocupes”

-“Gracias” dije yo y en un impulso le di un beso en la mejilla.

Sonrojada ante lo que había hecho, me separe de su agarre y tomé mi vaso. El se había congelado en el lugar con una mano en la mejilla donde lo había besado.

-“Vaya Krishna.”Dijo John riendo “lo has dejado atontado” y rió juguetón con Marius y Louis. Su risa hizo que me sonrojara cada vez más.

-“ya paren los tres” dijo Di, como gustaba que la llamaran. Según ella, Diane sonaba demasiado formal. Sin embargo, pude notar un poco de risa contenida en su voz.

-“Es hora de que vayamos a clase” Dijo Marie Anne. Parecía que ella impondría orden.

Y así fue.

En unos segundos, todos habíamos tomado el vaso y John los iba a dejar. Jean, mientras tanto, seguía como ido. Marius tuvo que darle un buen golpe en el hombro para que despertara.

-“Ya despierta, tonto. Es hora de ir a clases” le dijo. Automáticamente, se levantó y me tomó de la cintura. Los demás tenían una sonrisa en la cara y yo solo quería que me tragara la tierra.

Mientras avanzábamos por los pasillos hasta las salas de clase, noté que el agarre de Jean se volvía cada vez más fuerte. No me molestaba, pero era un agarre posesivo, como si yo fuera solo suya.

- “Ya suéltala Jean” Dijo Marius riendo “te la devolvemos al final de la hora” le dijo en tono gracioso y yo solo pude sonrojarme.

- “Yo la cuidaré” Dijo Di. Parecía decirlo en serio.

-“Ya paren” dije yo realmente molesta. Que me estuvieran cuidando me parecía de tontos. Tenía 17 no 4. Ni siquiera Elissa y Patrick se preocupaban tanto por mí.

Al instante Di y Marius ingresaron al salón como si un imán los estuviera atrayendo desde adentro.
Yo los iba a seguir cuando sentí una mano agarrar la mía. Cuando me di vuelta quedé frente a frente con Jean, haciendo que nuestras miradas se cruzaran.

-“Eres hermosa” me dijo sin pudor y yo no pude evitar sonrojarme y desviar la mirada. “es por eso que me comporto así. He visto como te miran los otros estudiantes.”

-“Pero yo no soy de nadie…” alcancé a decir enojada cuando de pronto me veo arrinconada en la pared.

-“Eres mía” me dice, diciéndolas en un suspiro. “Mía” me vuelve a repetir mientras siento sus fríos labios detrás de mi oreja.

Un escalofrío me recorre la espalda y no puedo evitar temblar.

-“yo…” no sabia que decir.

-“Te conquistare” me dijo mirándome a los ojos. “Haré que me quieras solo a mi y a nadie mas”

-“Inténtalo” dije yo, como si fuera un reto. Lo que no esperé fue su respuesta: un beso en la comisura de los labios. Se alejó, mirándome a los ojos y pude notar que lo decía en serio.

Mirándome por última vez, vi como Jean se fue caminando hacia el final del corredor.


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Fin Capítulo Dos
Proxima Actualización...Lunes 13 y Martes 14 (Capitulos tres y cuatro: Mi verdadera Identidad y Revelaciones Imprevistas)

Cynthia Nicolle Hernández Vergara

1 comentario:

  1. *_*
    nee-chan me encanto el segundo capirulo *.*
    creo que es demasiado para mi me ise adicta,no voy a prar nuncade leerlo *.*

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