Capítulo Tres
Mi verdadera Identidad
¿Qué fue eso?
¿Cómo se atreve…?
Fueron las preguntas que se formaron al instante en mi mente mientras una de mis manos se dirigía a la zona donde poco antes Jean me había besado.
Pensamientos un poco estúpidos comenzaron a rondar mi mente mientras que mi cuerpo se petrificaba en aquel lugar y mis ojos miraban en la dirección por donde él se había ido.
Me habría quedado como estatua ahí, en el pasillo, si una voz no me llama desde el salón.
-“Krishna entra ya” me dice Di. Algo en su voz me dice que debo obedecerla. Camino como ida hasta mi asiento, al lado de ella y siento como me abraza.-“no te preocupes…Todo estará bien” Me dice en un tono tranquilizante.
Estas tienen su efecto. Mi cuerpo se relajó visiblemente y yo la miré como pidiendo una explicación
-“¿Por qué lo hizo?” Le pregunté yo en voz baja. Aún me encontraba en shock.
-“¿Recuerdas…Cuando te vimos en el aeropuerto?” me preguntó.
Yo solo asentí.
-”El sintió que eras la persona que buscaba. Lo que le hacia falta. Cuando John dijo que era el único autista en la familia se refería a que era el único que no tenía a su par. Cuando Philippe y Marie nos conocieron, supieron enseguida que nosotros estábamos destinados entre si: John con Eimy Anne, Louis con Marie Anne y Marius conmigo. Sin embargo, su único hijo era el que no tenía a nadie. Por eso, cuando te vieron en el aeropuerto supieron que tú eras la indicada. Solo que ahora, al estar al corriente, Jean se ha vuelto muy posesivo por las ojeadas que te dirigen los demás. Solo te desea para el y no parará hasta saber que tu solo lo quieres a él”.
-“¿Y por que no me lo explicó?” Dije yo enfadada. Quizás si me lo hubiera dicho…
-“Dime… ¿Qué hubieras hecho?” Indicó ella como si me hubiera leído la mente.
-“Yo…” No sabia que decir. Probablemente saldría corriendo maleta en mano hacia Italia para olvidar todo.
Diane debió saberlo por que me dijo:
-“¿Entiendes? Jean nunca ha conocido a alguien como tú. Por eso no sabe como reaccionar. Cuando termine la clase, sal y compórtate como si nada pasara. Hoy en la noche Eimy y yo hablaremos con el. No te preocupes” me dijo. Sentí que me comprendía.”Sin embargo, te voy a decir algo: No podrás huir de su conquista. Ambos se verán envueltos en una serie de hechos que ya estaban listos. Esto hubiera ocurrido igual en un par de años: ambos son el uno para el otro.”
Yo le iba a responder pero no pude. La profesora de lengua había llegado y había hecho silenciar a toda la clase.
Como la materia me era familiar, me permití divagar un poco.
Jean Philippe Fallen. Un completo desconocido hasta hace poco menos de un mes. El que me había dado mi primer “casi” beso.
El primero por el que mi mente y corazón pedían estar. Cuando sentí sus fríos labios en mi piel, fue como si millones de descargas eléctricas invadieran mi piel.
A la vista de los demás, Jean era atractivo. A mí vista también. Su cabello color oro y sus ojos café claro eran lo que mas atraía a las chicas por lo que pude ver, además de su físico.
Pero el solo hecho de saber que él era mío era simplemente extraño. Y recordé a Patrick.
El había hecho lo imposible por hacer que lo quisiera como el me quería a mi pero no lo consiguió. Algo dentro de mí decía que no era el correcto. Y ahora, con Jean, este ser oculto me decía que él si lo era. Recordando sus palabras como si me las estuviera diciendo ahora mismo, un escalofrío recorrió toda la extensión de mi espalda.
Si solo dos palabras me habían hecho sentir así, indefensa… ¿Qué haría con sus “métodos de conquista?”.
No sabía como reaccionar ante ello. Esta bien, me sentía extraña ante todo pero sabía que esto era por mi bien. ¿O no? ¿Seria él la persona por la cual mi corazón pedía?
Dejé mis pensamientos a un lado mientras trataba de prestar atención a la profesora.
Tomé algunos apuntes de lo que alcancé a escuchar. Por suerte, tenía a Diane y a Marius para preguntarles si algo se me olvidaba.
Pese a que intenté prestarle mas atención a la profesora, supe que por lo menos por ese día, no podría estar tranquila hasta que Diane y Eimy hablaran con el. Sabía que quizás se pondría peor, pero había que intentarlo.
Cuando faltaban 5 minutos para terminar la clase, noté como Lisnah se tensaba a mi lado. La miré en son de preguntarle que pasaba cuando noté que miraba hacia la puerta.
Con temor, dirigí mi mirada hacia la puerta. Ahí, pude distinguir 4 personas.
Una de ellas era Jean, junto al hombre y la mujer que vi en el aeropuerto: Debían ser Marie y Philippe.
Pero la ultima persona nunca creí verla en mi vida…excepto en mis sueños. Su cabello color bronce y sus ojos grises.
Era ella. La mujer que Liz Lae me contó.
Mi madrina.
Herah.
Miré a Diane en busca de respuestas pero ella parecía haberse quedado tan atónita como yo. Guardé las cosas con lentitud mientras mi mente afrontaba los hechos.
Herah, según Liz Lae, era hermana de mi padre. Cuando ellos murieron ella había desaparecido, por eso tuve que vivir con Liz. Siempre me pareció que algo oculto en cuanto a ella y a mi debía haber, por que cada vez que la mencionaba, una mirada de profundo desprecio se apoderaba de su rostro. Justo en ese instante, la campana de salida sonó. Mire a la puerta con profundo terror mientras veía que todos los estudiantes se levantaban, menos Diane, Marius y yo.
Cuando el salón se vació pude ver como los 4 entraban al salón, cerrando la puerta con seguro. Jean se acercó a mí como si quisiera protegerme pero yo estaba tan alterada que mi cuerpo lo rechazó inmediatamente. Pude ver como su cuerpo se congeló en el asiento contiguo al banco de Diane y mío.
-“mmm...…hola” dijo Herah. Algo en su voz me dijo que lo que iba a escuchar cambiaría mi vida. “yo… ¿me recuerdas? ¿Sabes quien soy?”
-“Eres Herah…La hermana de mi padre… ¿Cómo…?” Las palabras salieron solas de mi boca.
-“Si soy Herah. Debo suponer que te criaste con Liz, ¿no?”
- “Si…ella…me contó sobre ti. ¿Cómo me encontraste?”
- “Yo soy la madrina de Philippe…Cuando me enteré por parte de Jean de que estabas aquí vine a verte. Antes no se me permitía acercarme.”
-“Espera… ¿dijiste la “madrina de Philippe”? ¿Cómo es eso cierto?” Dije yo totalmente confundida.
-“creo que Liz Lae Firsey te ocultó toda la historia de nuestra familia… Yo, Herah, soy la penúltima sangre pura de nuestra familia. Somos vampiros” me soltó como si nada. Ante tal revelación, abrí los ojos desmesuradamente. Sentí como si el corazón me fuera a estallar pero no lo hizo.
La seguí mirando como pidiéndole otra explicación mas lógica pero pude ver en sus ojos que decía la verdad.
Esto me asustó.
Más que nada. Pero las revelaciones aun continuaban.
-“La madre de Philippe era Aretha, una amiga vampira. Sin embargo, Philippe se enamoró de Marie quien en ese entonces era una simple humana. Se casaron como mortales y tuvieron a Jean. Cuando este nació, Marie quedó tan dañada que tuvo que ser convertida por Philippe cuando se encontraba al borde de la muerte. Jean creció como un niño corriente, pero no lo era. El era un niño vampiro. Crecería hasta que tuviera 18 años y luego se detendría, para ser un vampiro total”.Dijo ella.
Me miró unos segundos antes de continuar.
>>“Mi hermano mayor, Alexandre, hizo lo mismo. Se enamoró de tu madre, Kishnah Firsey. Tu madre fue convertida y se casó con tu padre. Te tuvieron un 31 de octubre de 1985, y tus padres estaban felices. Sin embargo, una horda de vampiros descontentos atacó el carro en el que viajaban. Tú estabas con Liz Lae en ese instante, así que te salvaste. Pero cuando reclamé mi derecho sobre ti, como tu tía, ella me lo negó.
>>Me dijo que haría lo que sea para evitar que te juntaras con los que mataron a su hermana. Te mentiría si fuera posible, para que evitaras pensar mal en tu sed por la sangre. Pero ahora que no estas bajo su control, he venido a devolverte lo que siempre fue tuyo” Dijo ella mientras se acercaba a mi.
Instintivamente, me aferré al asiento mientras ella cada vez estaba mas cerca. Sin embargo ella supo mantener las distancias y dejó encima de la mesa una caja.
-“Ábrela” me dijo. “Era de mi hermano y de tu madre. Es tu herencia como la ultima vampira Valency de la faz de la tierra”
-“Usted esta loca.”Dije yo. “¿Cómo…Como voy a ser yo una vampira?… ¡No tengo colmillos!” Grité como si estuviera sola con ella.
-“Ningún vampiro sangre pura los tuvo al nacer pero si al ser mayores de edad. Solo necesitarás alimentarte de sangre humana o animal una vez cada dos días. Antes de Cumplir los dieciocho, solo transfusiones cada dos semanas”
Le creí. Todo alrededor de mi vida encajaba. Miré la caja como si hubiera un secreto muy escondido dentro.
La abrí. En ella, un collar diamantes y un anillo labrado en oro y diamantes relucían a la vista. Pero lo que mas me llamó la atención fue una nota.
Ella debió percatarse de que la había visto por que me dijo:
-“Tus padres la escribieron en caso de que les pasara algo.” Mientras tomaba la carta pude notar como Diane se levantaba. Quería darme un poco de privacidad y lo acepté.
Abrí el sobre con miedo, pero sentí en mis manos una calidez que antes no había sentido.
Saqué el pequeño pergamino y me dispuse a leer.
“Mi pequeña Krishna.
Si lees esto es por que ambos hemos fallecido. Se la entregamos a Herah por que creo que si se la paso a tu tía Liz ella nunca te la entregue.
Tu padre esta al lado mío y ahora quiere escribirte unas palabras…
Mia bella Kris. Soy yo, tu papá. Como tu mamá te explicó, si observas esto es por que ninguno de los dos está contigo.
Si fallecimos antes de explicártelo, te lo diré ahora: Yo me enamoré de tu madre como un loco…Como un ser que por fin ve la luz, la esperanza. Deserté todo por ella… Y nuestro amor te creó a ti, la última vampira de toda la vida.
Nos referimos con última ya que solo los Puros podemos crear hijos biológicos con humanos recién convertidos. Se que esto te aterroriza y no quieres leer mas, pero debías estar al corriente.
Te quiero mia bella hija. Nunca lo olvides. Y sé que algún día tú encontrarás aquel que te haga feliz.
Tus padres... Kishnah y Alexandre Valency.”
Las lágrimas comenzaron a correr por mis ojos sin que las pudiera detener, empañando mi visión y dejándome al borde de la depresión. No se como pero deje la carta en el mismo sobre y caja donde venia. Luego no se nada por que mi cuerpo no resistió más la presión y se rindió a las sombras.
Cuando desperté me di cuenta de que estaba en mi cuarto. La luz se filtraba por un resquicio de la ventana dándome a entender que estábamos de día. Creo.
Sentí un pequeño movimiento a los pies de mi cama y me alteré. Cuando miré, me di cuenta que era Jean.
Quizás todo eso había sido un sueño…Pero no.
En la mesita de noche estaba la caja con la carta de mis padres. Comencé a llorar desconsoladamente.
¿Por qué a mí?
¿Qué hice yo para que se me ocultara todo esto?
Jean debió haberme escuchado por que al instante se levantó y se puso de rodillas frente a mi, como pidiendo permiso para consolarme. Y yo lo único que quería era que me abrazara.
Me lancé a sus brazos y ambos caímos al suelo. No me importó. Seguí llorando en sus brazos y el me abrazó. Sentí la calidez y la ternura en su abrazo, la necesidad de protegerme en él y no hacer nada más.
Debí haberme quedado dormida por que cuando abrí los ojos, me vi otra vez en la cama. Pero no estaba sola. Mi “almohada” por decirlo así era el pecho de Jean. Me petrifiqué. Sin embargo, me di cuenta que el estaba durmiendo pacíficamente.
No lo quise molestar.
Me rendí en su abrazo y observé el subir y bajar de su pecho. Jean era como yo. Un vampiro. Observé su dentadura. Perfecta. Sin colmillos.
Ni nada que diga que sea un vampiro…
O bueno si lo había.
La piel pálida. Esa historia que me inventó Liz para no decirme que era mi padre. La sangre albina.
Tendría que ajustar cuentas con ella… Hubiera sido un problema en la escuela el haber tenido piel pálida y colmillos…Pese a que intenté no reírme, él igual despertó.
Me miró con dudas, como si deseara quedarse ahí, teniéndome así, o esperando que yo le gritara que se alejara. Como respuesta, lo abracé. El comprendió que no quería que se fuera y se quedó ahí, conmigo, esperando que dijera alguna palabra.
-“yo…Lo siento” fue lo primero que recuerdo haber dicho. “se que esto fue malo…”
-“tranquila. Verte dormir tranquila es lo único que quería”
-“gracias por estar aquí conmigo…” le dije. “¿Cómo fue la vez que te enteraste que eras…un vampiro?”
-“Recuerdo que mamá nunca envejecía. Ni que yo comía lo mismo que los demás. Cuando le pregunté tenía 10 años.”
-“Desde… ¿Desde cuando que tienes 18?” le pregunté.
Esa pregunta me carcomía.
-“no creas que tanto tiempo. Nací en 1980, así que solo te llevo 5 años de diferencia” rió. Su risa sonó tan clara, tan pacifica que me calmó. “Solo quiero que sepas que esperaré toda una vida si es necesario para lograr que me quieras” Dijo, pero sentí que estaba ansioso por que ese momento llegara.
- “no creo que sea tanto” le dije yo sin pensarlo. En ese instante me di cuenta de que lo quería. Algo dentro de mí lo decía y solo tenía que expresárselo. Pocas veces en la vida tenemos a alguien a quien decirle •te quiero• y yo quería decírselo a él. El me miró de hito en hito, pidiendo una explicación, y yo se la brindé. “Algo dentro de mi dice que tu eres lo que yo quiero para mi vida, lo que lo complementa, lo que deseo” le dije, mientras mi cara se movía inconscientemente hacia su rostro, cuya distancia del mío disminuía cada vez más al acercarme.
Posé mis labios sobre los suyos, esperando que me correspondiera.
Y lo hizo.
La sensación del primer beso. Algo nunca antes descubierto. Y desee volver a repetirla una y otra vez. Amé la forma en que me abrazó, la que me hizo sentir amada, la que me hizo sentir correspondida.
Nunca antes me sentí más feliz, por que él era el que me haría feliz por el resto de mi larga vida.
Mis labios se amoldaron automáticamente a los suyos, como si supieran el uno del otro. Como si ya se conocieran. Cuando recordé que teníamos que respirar separé mi rostro del suyo. Estaba tan absorta en su mirada que creo que podría venir un tren a 5 mts y no sentirlo.
Su mirada reflejaba alegría, pasión y deseo.
Y entonces me dijo esas palabras:
-“¿Quieres…? ¿Quieres ser mi novia?” me preguntó.
Y yo volví a besarlo como si se me fuera la vida en ello y dándole mi respuesta al mismo tiempo. Lo abracé buscando consuelo en su abrazo. Y el me lo brindó.
No se cuanto tiempo estuve solamente abrazada a el, solo se que me sentía protegida y el lo sabia.
Lloré internamente al mismo tiempo que pensaba en Elissa y Patrick.
Ellos probablemente se sentirían traicionados al saber que soy una vampira.
Pero sobretodo estarán con terror y me abandonarán. Pero yo no lo sabía. Por eso evitaba comer en el colegio. Evitaba todo contacto con lo que no era sangre.
Si se enteraban, quizás me hubieran echado y ahora mismo no estaría aquí, sino en un manicomio.
Recordé también cuando andaba una vez con Elissa en Roma y que me pareció sentir que estaba lejos de donde quería.
Yo quería estar aquí, en Rusia, con Jean. No en Italia, no en Asia, ni en ninguna otra parte. Por que mi alma y corazón eran de el. Y entonces comprendí lo que siempre busque.
Al que siempre anduve buscando en cada esquina, en cada restaurante, en cada escuela, en cada mercado. En toda mi vida.
Estaba buscando a Jean Philippe Fallen.
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nee-chan !!!!! sigue el sigiente cap !!!! me muero x saver lo que va pasar !!!! siguelo !!!
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